Cerca de US$14 mil millones y una posición económica desfavorable ante nuevos shocks en la actividad, fue lo que le costó a Chile el estallido de la crisis social del pasado 18 de octubre, y que coincidió con la llegada del Covid-19. Esa es la conclusión a la que llegó el centro de estudios Libertad y Desarrollo (LyD), en su análisis “Cómo nos impacta el costo económico de la violencia”.

En el documento, LyD parte de la base de dos supuestos para analizar la posición y la capacidad de respuesta del país, no solo para enfrentar la actual crisis, sino para lidiar con un eventual retorno de la violencia, sobre el que advierte “sería un tercer golpe del que a Chile le costaría mucho reponerse”.

Tomando como referencia cifras del Banco Central, el centro de estudio señala que “la violencia iniciada en octubre pasado generó una brusca corrección de las cifras de crecimiento para los siguientes meses, lo que tiene tras de sí miles de actividades que no se pudieron realizar”.

Bajo esa lógica, sostiene que “la valorización de todo ello, en comparación con lo que habríamos tenido sin la violencia, implicó una pérdida económica entre el cuarto trimestre del 2019 y el presente año, cercana a los US$ 9 mil millones”, a lo que si se le suman los daños en infraestructura pública y privada, cifrados en $5 mil millones aproximadamente, según la Cámara Chilena de la Construcción, concluye que “la violencia iniciada en octubre pasado le costó a Chile cerca de US$14 mil millones”.

Los US$14 mil millones estimados, según LyD representan seis veces más lo que esperaba recaudar la reforma tributaria aprobada a principios de este año.

También lo compara con el presupuesto adicional de US$17 mil millones que puso a disposición el Fisco para enfrentar la crisis del Covid-19 y señala que “la crisis la hubiésemos podido afrontar de mejor manera si Chile no hubiese sido atacado por la violencia”.

Es así como concluye que el monto total al que ascienden las pérdidas producto de los hechos del pasado 18 de octubre, sirve para dimensionar el impacto que este tipo de shocks tienen sobre la actividad “más aún, ante la expectativa de que dicho fenómeno vuelva a resurgir una vez que el Covid-19 sea contenido”.

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