Hace más de un siglo, cuando el mundo atravesaba una mortal pandemia de influenza, la llamada gripe española, un tratamiento comenzó a resultar eficaz: usar la sangre de pacientes recuperados para sanar a los enfermos.

Millones de personas murieron. Y los estudios muestran que no fueron tantas las que pudieron acceder a ese método. Pero sí fue eficaz. Las tasas de mortalidad se redujeron en pacientes tratados con plasma sanguíneo en comparación con aquellos que no recibieron ese tratamiento. Investigaciones hablan de un 21% menos de mortalidad en pacientes tratados con sangre convaleciente en la pandemia de 1918.

Posteriormente, se registran usos en estudios soviéticos y alemanes sobre prevención y tratamiento de la gripe estacional en las décadas de 1950 y 1960.

Más recientemente, se usó en la pandemia por el virus Sars, un tipo de coronavirus, en el año 2003. En esa oportunidad se registraron casos en que mostraron mejoría después de recibir plasma convaleciente, y no hubo evidencia de complicaciones graves.

Pese a no existir amplios estudios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado pautas sobre el uso apropiado de plasma de pacientes recuperados.

El plasma es la porción líquida de sangre que queda luego de que se extraen todos los glóbulos rojos y blancos y las plaquetas.

Hace más de 100 años, Emil Behring recibió el primer premio Nobel de Fisiología y Medicina por su trabajo que demuestra que el plasma podría usarse para tratar la enfermedad de difteria.

Emil Adolf von Behring, ganador del Nobel de Medicina por su trabajo con plasma en la difteria.

La experiencia no es ajena para Chile. Desde el año 2008 ese tratamiento mejora la tasa de sobrevida en los pacientes contagiados con hanta. En ese trabajo, a cargo del inmunólogo de Clínica Alemana, Pablo Vial, desarrolla un suero que refuerza el sistema inmune de pacientes afectados por la forma más grave del esa enfermedad, logrando reducir la mortalidad de 33% a 13%.

Hoy la terapia de vuelve a tomar importancia gracias al Covid-19. Ante la ausencia de tratamientos y en un escenario incierto de espera para una vacuna, se está probando esa antigua técnica. El plasma convaleciente en este caso consiste en usar plasma sanguíneo de personas recuperadas de Covid-19 e infundirlo en pacientes que tienen la enfermedad, en especial los casos más graves.

El componente clave del plasma para tratar infecciones son los anticuerpos. Los anticuerpos producidos en grandes cantidades por el nuestro sistema inmunitario se unen al virus invasor, lo atacan y lo destruyen.

A diferencia de una vacuna, dónde se estimula la producción de anticuerpos contra infecciones que aún no se adquieren, en el uso de plasma convaleciente se transfieren anticuerpos de donantes que ya han montado una respuesta inmune, ofreciendo así una protección inmediata.

Prestigiosas instituciones a nivel mundial ya lo utilizan. La Clínica Mayo, en Estados Unidos, recibió una importante donación de 26 millones de dólares para el programa de acceso ampliado al plasma de convalecientes de Covid-19, para acelerar el acceso y mejorar la disponibilidad del plasma experimental de convalecientes para los pacientes hospitalizados que lo necesitan.

Experiencia en Chile

En Chile, según indican los últimos registros del Ministerio de Salud, existe un total de 21.507 recuperados estimados, potenciales donadores de plasma convaleciente.

Ya se conoce el caso de médico de San Antonio que obtuvo positivos resultados en su recuperación por Covid-19, luego de utilizarla. La condición de Andrés Meza, médico cirujano del Hospital de San Antonio, era grave, pero luego de recibir plasma de otro paciente que superó la enfermedad, se recuperó en 24 horas.

Andrés Meza, el médico de San Antonio, que se recuperó tras recibir plasma. FOTO: FALP

La terapia ya se está realizando. Y también los pacientes recuperados la consideran un modo de ayudar. En abril María Francisca Torres se contagió de Covid-19 junto con su pareja. La evolución, sin embargo, fue diferente para ambos: él estuvo 36 días hospitalizado y en la UCI. Ella estuvo asintomática y se recuperó en casa. “No fue necesario hospitalizarme”, cuenta. Ahora fue donante de plasma en Clínica Alemana, “porque considero que es necesario, así ayudamos a la gente que no pase por lo mismo y que podamos acortar la estadía de la gente que está grave”.

Verónica Bustamante de jefa del Banco de Sangre de Clínica Alemana, señala que durante años en esa clínica se realizó un tratamiento de esa naturaleza. Estaba a cargo del infectólogo Pablo Vial y se usaba casos de hanta. “El uso de plasma en pacientes recuperados no es algo nuevo, tiene mucha lógica porque luego de finalizada la enfermedad a los días el cuerpo comienza a producir anticuerpos, y ese plasma ayudan a eliminar la infección es un tratamiento que tiene mucha lógica y es fácil de hacer”, sostiene.

Raimundo Gazitúa, jefe de Hematología de Falp, jefe del proyecto de Terapia Investigacional Compasiva, comenta que desde el 25 de marzo se formó un grupo con distintos médicos para desarrollar un proyecto de plasma convaleciente para el tratamiento de Covid-19.

Una técnica que hoy suena novedosa, pero que lleva muchos años en práctica. “En Chile hay experiencias en el tratamiento del virus hanta a cargo del equipo del doctor Vial, existe bastante evidencia de su uso en infecciones virales”, comenta Gazitúa.

A principio de abril reportes publicados en revistas médicas ya hablaban del estudio de casos de pacientes tratados con esa técnica en China. Pacientes que tuvieron buenos resultados, con menos tiempos en ventilación mecánica y que en muchos casos pudieron ser desconectados en menos tiempo, dice Gazitúa, “y no se registraron muertes”.

FOTO: REUTERS

Con esos antecedentes se comenzó a trabajar en un protocolo de esa terapia para Covid-19 en Chile. Desde FALP se contactaron con distintos investigadores a todo el mundo, China, Italia y Estados Unidos, con los cuales compartieron protocolos para dar forma al que se usaría acá.

Inicialmente se pensó como una terapia para pacientes oncológicos, que en caso de contraer el virus Covid-19 presentan un riesgo de la letalidad del 35% a 40%, señala Gazitúa. “Pero si lo coordinábamos a un nivel más grande, podría ser ayuda a todo Chile”, reconoce.

Invitaron a unirse al proyecto a otros centros de salud del país, tanto clínicas como hospitales. Hoy algunas de las instituciones que se han adherido al estudio colaborativo, son Red de Salud UC CHRISTUS, Clínica Dávila, Clínicas Red Salud, ACHS, HOSDIP, Clínica Alemana de Temuco, Instituto de Ciencias Biomédicas y las Facultades de Medicina de la Universidad Católica y Universidad de Chile.

El trabajo necesitó de fondos. Lo apoyó la CPC y la Bolsa de Santiago. “Sin esos aportes hemos no habríamos podido hacer la recolección”, reconoce Gazitúa. Actualmente cuentan con más de 400 donantes inscritos, 140 unidades de plasma procesadas y 70 unidades trasfundidas en los distintos centros de salud.

Gazitúa resalta que en ausencia de tratamientos y una vacuna, esta iniciativa podría expandirse. En esa misma línea pidieron formalmente una audiencia con el Ministerio de Salud. Se reunieron con los asesores ministeriales el 11 de abril, pero a la fecha no se ha concretado una mesa de trabajo. “En el fondo la invitación es que a todos se sumen a trabajar de forma colaborativa, hay centros que de forma independiente están haciendo lo mismo, pero hay que optimizar recursos, es un proyecto país, no es solo de una situación privada”, indica.

Cómo acceder

En experto de FALP indica que el criterio para utilizar esta terapia es que sean pacientes graves que estén dentro de los primeros 14 días de la enfermedad, “se puede acceder a través de las distintas clínicas”, dice. Por eso es importante que se unan otros centros como centros productores o receptores, para generar una producción a mayor volumen.

Es más una terapia que se reserva a pacientes hospitalizados. “Es el equipo médico que evalúa los criterios de gravedad y le propone esta alternativa a la familia, ya que el riesgo es bajo y podría haber beneficio, para pacientes seleccionados que tiene factor de riesgo y que están en etapas críticas”, dice Bustamante.

¿Tiene riesgos? Los mismos que se asociados de las transfusiones regulares. En algunos casos pueden darse episodios de alergias que pueden ser leves como urticaria a choque anafilácticos, éstos últimos los menos frecuentes, aclara Bustamante.

También hay riesgo de infecciones, un riesgo residual en los llamados periodos de ventana de las infecciones, cuando están presentes pero son indetectables. “También hay riesgo bajo de que hayan alteraciones del sistema inmune, existen algunas sospechas de que algunos pacientes podrían aumentar la secreción de citoquinas, riesgo poco frecuentes, por eso todo paciente que recibe plasma recibe consentimiento informado del riesgo”, indica la experta de Clínica Alemana.

En Clínica Alemana comenzaron el 12 de mayo con el tratamiento, y ya llevan 9 pacientes que han recibido plasma.

Urgencia de donantes

En la selección se eligen a los donantes para evitar cualquier contagio. Se deben determinar también la presencia de los títulos de anticuerpos, es decir, la cantidad de anticuerpos contra coronavirus presentes en el plasma.

“En este momento lo que estamos haciendo es una fuerte campaña de pacientes recuperados, que tengan más de 21 días asintomáticos para que se acerquen a donar su sangre para obtener el plasma”, dice Gazitúa. A los donantes se le hacen dos exámenes PCR consecutivos para asegurarse que su plasma no tenga material viral, junto con el análisis de otras enfermedades virales de transmisión sanguínea.

“Tenemos optimismo. En un escenario donde no hay tratamiento efectivo y donde no tenemos vacuna, y que para tener eso toma tiempo, esto se perfila como una herramienta terapéutica, es segura. Sabemos que en Covid-19 es bastante seguro y vemos los resultados de efectividad”, dice Gazitúa. Ese optimismo, sin embargo, también es con cautela, recalca, que se necesitan más pacientes para realizar un reporte para responder a la comunidad y saber si en Chile es eficaz.

“Es muy importante reclutar donantes”, coincide Bustamante. Un proceso en que se piden los mismos requisitos en el caso de quienes quieran donar sangre, informar restricciones para donar como viajes recientes, tatuajes, cirugías, etc. Eso hace que mucha gente no puede donar, “por eso mientras más gente esté dispuesta a donar mejor, así hay más probabilidades de donaciones efectivas”.

La gente que viene a donar quiere aportar en algo en algo, en la actual pandemia. “Esto es algo que nos sobrepasa, y mucha gente llega por sentir que puede ayudar a algunas personas. Las personas recuperadas agradecen haberse recuperado, y el sentir que uno puede ayudar es lo que los motiva”, dice Bustamante. Sin embargo, reconoce que muchas personas tienen miedo de reinfectarse, lo que limita la llegada de las personas, o por las mismas limitaciones de la cuarentena, por eso en la clínica ayudan a que la persona que quiera donar pueda obtener en comisaria virtual el permiso.

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