Señor Director:
Una vez que tropas chilenas de mar y tierra ocupan Antofagasta el 14 de febrero de 1879, Arturo Prat es designado como secretario personal del ministro de la Guerra, don Rafael Sotomayor, con quien viaja al norte, dejando atrás a su esposa con dos hijos enfermos.

Sotomayor lo requería como interlocutor válido con el almirante Williams, al mando de la Escuadra, para resolver los cursos de acción estratégicos y decidir entre dirigirse al Callao o establecer un bloqueo naval en Iquique, alternativa esta última por la que optó el almirante.

Prat asume el mando de la “Covadonga” y, posteriormente, el de la “Esmeralda” cuando el almirante Williams acepta el cambio de planes para dirigirse a Callao, dejándolo a cargo del bloqueo de Iquique. Nuevamente sus intereses personales se ven postergados por una causa superior.

Providencial resultó también que la primera confrontación de significación, acaecida inesperadamente en Iquique y Punta Gruesa, determinara un impacto emocional que tuvo el sacrificio sublime de unos pocos chilenos, encendiendo con ello el compromiso de todo un pueblo para enfrentar una causa desconocida hasta ese entonces.

Su comandante fue un hombre ejemplar, que entregó todas sus capacidades y amores en beneficio de Chile, de su Armada y de su familia; su dotación estuvo formada por sencillos marinos que, inducidos por la estatura de su conductor, reaccionaron a la arenga y lucharon hasta morir y hundirse con su bandera al tope.

Cuando han transcurrido 141 años de la gesta naval, Chile es víctima de una pandemia viral de carácter universal con efectos impredecibles para la salud y sustentabilidad económica de sus habitantes. Para superar un desafío de esta magnitud, tal como ayer, resulta imperativo contar con el esfuerzo de todos los chilenos.

Hoy, al igual que Prat y su dotación inmortal, emergen chilenos de gran responsabilidad y nobles sentimientos, que están entregando todos sus esfuerzos, también con riesgos de sus vidas, para ayudar a los enfermos y connacionales más necesitados. Si logramos que el ejemplo de nuestras glorias de antaño y la de los héroes ciudadanos de hoy hagan reflexionar los corazones de toda nuestra sociedad, podremos tener la esperanza de unirnos frente a las grandes amenazas presentes, dejando atrás todo tipo de mezquindades individuales o colectivas que nos embargan profusamente. No hay otra alternativa.

Carta al diario El Mercurio de Óscar Manzano Soko
Vicealmirante (R)
Presidente Cuerpo Almirantes en Retiro

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