En marzo de 2015, César Barros anunció que dejaba la presidencia de La Polar. Habían sido cuatro años intensos, tras el escándalo financiero del retailer, por lo cual ahora daba un paso al lado de las crisis, apostando con dejarlas atrás. La aspiración le duró menos de dos años. En octubre se comunicó que asumía la presidencia de la caja de compensación La Araucana; compañía que había sido intervenida por la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), tras una compleja situación económica. Barros volvía así a las difíciles pistas y a sus conversaciones con los bancos, las cuales conoció de cerca cuando lideró la industria del salmón, en medio de la crisis del virus ISA. Barros es claro: “La Araucana no estaba en mi radar, pero me lo pidieron de la CNC y me pareció interesante, y resultó ser un desafío mayor de lo que pensaba”.

18 Octubre 2012 Cesar Barros, Director de La Polar. Cesar BarrosHoy, el ex líder de La Polar divide su tiempo, básicamente, entre la caja de compensación y la Radio Agricultura, donde están varias de sus satisfacciones. “El próximo año vamos a estar de pantalones muy largos. Se va a escuchar desde Copiapó hasta Punta Arenas, y hoy se escucha en Valparaíso, Santiago, San Fernando, Talca, Los Ángeles y Temuco”.
En esta entrevista, si bien profundiza en sus desafíos laborales, da un pasó más. Entra de lleno en la arena gremial; terreno que conoce bien. De hecho, hoy está en La Araucana por la CNC, y en la Radio Agricultura por la SNA, de la cual es director. Además, critica duramente al gobierno.

—¿Cómo ha sido el retorno a las crisis con La Araucana?
—Es una industria superextemporánea. Es primera vez que soy director de una empresa que no tiene dueño, que no tiene contraparte, entonces la responsabilidad es el triple, porque uno no tiene una junta de accionistas a quienes consultar. Por otro lado, uno se hace cargo de una empresa que tiene una historia en la que venía de las manos del interventor, por ende, la transición es bien fregada y el directorio aún no está completo, faltan tres directores laborales que están en proceso de elección a partir de enero o febrero, entonces hoy día los que estamos en la mesa tenemos una responsabilidad mucho más grande que la que habíamos presumido.

—¿Cuál es el diagnóstico de la industria de las cajas? ¿Es similar al retail?
—Es bien parecido. Es una industria que tiene un negocio razonable que es el de bancarizar a personas con créditos con descuento por planilla, obviamente que igual es complejo, porque la gente se cambia de trabajo. Después hay obligaciones que tienen que es la entrega de licencias médicas, qel diagnóstico que es complejo, enredado y costoso, y luego están los otros servicios que les dan a los afiliados. Y aquí (La Araucana) se empacharon con otras empresas, tenían CFT y hasta una agencia de viajes. La labor que queda por hacer es realmente grande. Más encima se firmó un convenio con los bancos, y hay que emitir un bono ahora en el primer trimestre.

—Similar a lo de La Polar…
—Este es un convenio judicial dentro de la nueva ley. Pero es distinto en el sentido de que hay un regulador que es diferente, que es la Suseso, que yo no los conocía. Todavía estamos en una etapa de transición. Además La Polar fue más fácil, porque tu dices todos para afuera, porque hubo un fraude; ahora es distinto, porque hay que hacer una transición que es un poquito más…

—¿Se puede echar gente, cerrar negocios?
—Hay que preguntarle a la Suseso hasta para ir al baño, es una cuestión muy extraña, una ley de 1900 y algo, o sea está hecha para un país que tenía otra realidad.

—Hoy está en La Araucana por la CNC, y también en la SNA, ¿Cuál es su diagnóstico del mundo gremial?
— Una de las cosas que me llaman la atención de los gremios, desde la CUT hasta cualquier otro, es la opacidad de sus elecciones, de cómo se vota y cómo se elige a las autoridades y a quiénes representan al final. Hay poca gente que quiera estar y hay pocas ganas de participar. Esto es como el fenómeno de la abstención, pero en los gremios partió antes. No hay gente dispuesta a dedicarle tiempo a la vida gremial.

—Pero a qué responde, porque da la sensación de que los antiguos sí tienen ganas…
—Gran parte de esa falta de interés radica en que la gente que participa es de edad. Me acuerdo de haber participado en el consejo de Sofofa, y eran puras cabecitas blancas; el consejo de la SNA, puras cabecitas blancas, y yo me imagino que en todas partes es igual, y eso se repite en la política y en todo orden de cosas.

—Es difícil ampliar la mirada si no hay jóvenes…
—Sí, es restar a una proporción importante de empresarios jóvenes que tienen visiones distintas y muchísimo más que aportar que los antiguos. Además, hay un sistema que es bien maldito que es que los ex presidentes votan, y en el caso de la CPC pesan tanto o más que alguna de las ramas, en el caso de la SNA es lo mismo, pesan demasiado.

—Usted es director de la SNA, ¿por qué no dan un paso al lado?
—Encantadísimo, el problema es encontrar jóvenes que quieran y que los gremios sean más inclusivos y que vayan creciendo, creo que ahí la Cámara Chilena de la Construcción da clases al resto. Tienen equipos espectaculares, en la parte empresarial con ILC, una AFP de lujo, tienen miles de cursos de capacitación.

—¿Y la visión de Sofofa?
—La Sofofa es un club importante, pero ahí no están los emprendedores, la mediana empresa, ahí falta…ahora en la Sofofa sí hay un movimiento de empresarios jóvenes que están por un cambio, pero creo que no les han abierto la puerta.

—¿Por qué no?
—Ahí hay que preguntarles a ellos, yo creo que es miedo al cambio.