“Nuestros datos dicen que la movilidad se ha reducido un 40% por cuarentena y para que estas medidas sean efectivas se tiene que llegar a un 60%. Para lograr ese 20% adicional de acatamiento del aislamiento y de la cuarentena necesitamos trabajar muy duro”.

Eso dijo ayer jueves el ministro de Salud, Jaime Mañalich, al abordar el respeto a la cuarentena por el coronavirus.

Paralelo a esto, un estudio realizado por el Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería de la Universidad de Chile (ISCI), en colaboración con la Universidad de Stanford, comprobó el dispar impacto de las cuarentenas en comunas de la Región Metropolitana.

En específico, el trabajo comparó la movilidad de las personas en los meses de marzo y abril durante días hábiles.

De esta manera se estableció que comunas como Las Condes y Vitacura la movilidad bajó entre un 45% y un 48% hacia fines de marzo, cuando se implementaron cuarentenas en estos sectores. Esta situación contrasta con lo observado en comunas como El Bosque, Puente Alto o Quinta Normal, donde la movilidad en período de cuarentena llegó sólo a entre 15% y 25%.

“Mientras que comunas de estratos socioeconómicos más altos mostraron una reducción importante de movilidad, incluso antes de estar sometidas a cuarentenas obligatorias, comunas de menores ingresos muestran reducciones de movilidad bastante más bajas”, sostiene el informe.

El académico del ISCI, Marcelo Olivares, plantea que después del 16 de marzo se aprecia una disminución general de la movilidad que coincide con el cierre de colegios. “El efecto de las cuarentenas voluntarias en ese momento fue muy heterogénea. En comunas de mayores ingresos, la movilidad disminuyó un 30% y la semana siguiente un 40%, mientras que, para comunas de menores recursos la disminución fluctuó entre un 10% y un 20%”.

En la semana del 27 de marzo comenzaron las cuarentenas en el sector oriente, “incluyendo las comunas de Santiago, Ñuñoa, Las Condes y Vitacura, reduciendo estas su movilidad entre cinco a ocho puntos porcentuales adicionales respecto al período de cierre de colegios”, agrega el documento.

En comunas como Puente Alto, El Bosque y Quinta Normal, donde se decretaron cuarentenas durante las dos últimas semanas de abril, en tanto, no se observó una reducción de la movilidad de las personas. Por otra parte, en comunas de mayores ingresos, que salieron de cuarentenas, la movilidad se mantuvo bastante por debajo de aquellas en las que estaba vigente la medida.

Dentro de sus conclusiones, el informe plantea que la efectividad de las cuarentenas está fuertemente influenciada por factores socioeconómicos.

“Los resultados sugieren que la efectividad de las cuarentenas en comunas de menores ingresos depende crucialmente del diseño e implementación de políticas públicas complementarias que faciliten a sus habitantes poder respetarlas”, indica Olivares.

El académico agrega que se confirma la “dificultad de implementar cuarentenas obligatorias en comunas de menores recursos, donde la gente vive al día y genera sus ingresos con su trabajo diario. Es por esto que creemos indispensable que al aplicar las cuarentenas en comunas de menores niveles socioeconómicos, el gobierno las complemente con herramientas que apoyen a sus habitantes y provea de recursos para cubrir necesidades urgentes”.

Asimismo, plantea, además, que “los desafíos de implementar una estrategia de cuarentenas podrían ser atenuados con la aplicación de testeos masivos para hacer un tratamiento focalizado en zonas con mayor número de contagios”.

Metodología

El estudio usó datos estadísticos e información del uso de infraestructura de telecomunicaciones agrupadas a nivel de zona censal. Una zona censal tiene alrededor de 2000-3000 habitantes y permite garantizar la anonimidad de la información de los individuos.

Según el informe, estos datos permiten determinar la zona de hogar, donde las personas se encuentran frecuentemente en horarios de no trabajo, y el flujo desde estas zonas a otras durante horarios de trabajo de lunes a viernes.

El flujo de movilidad se analizó respecto a las dos primeras semanas de marzo, antes de la declaración de la fase 2 de la pandemia por covid-19 en Chile. Estas semanas “base”, que tienen esencialmente cero variación, permite conocer la movilidad usual de cada zona para compararla con los períodos posteriores, cuando comenzaron a implementarse medidas como los cierres de colegios y las cuarentenas.

Dicha elección se basó en que los casos detectados en aquellas fechas correspondían a casos aislados y trazables.

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