Una de las propuestas que presentó ayer el candidato presidencial, Sebastián Piñera, para un eventual nuevo Gobierno fue el fin del Transantiago, cuestionado desde sus inicios.

Louis de Grange, asesor en Transporte del ex Presidente, afirmó que esta idea es viable y financiable.

Implementado en 2007 en el primer gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, el sistema de transporte público capitalino llegaría a su fin en ocho años, en caso de que Piñera llegue a La Moneda.

De Grange aseguró a Emol que poner la lápida al Transantiago es viable en dicho plazo: “Por supuesto que sí, ocho años es un plazo bien prudente. Recuerda que los iluminados del Transantiago lo hicieron de un día para otro, fue un Big Bang, y ese error no puede volver a cometerse”.

Agregó que “el financiamiento de este plan que son US$ 10 mil millones no es problema. El problema es la voluntad política y la capacidad de gestión. Ese es el desafío”.

El experto manifestó que este año se inaugura la Línea 6 de Metro y el próximo, la Línea 3. A ambas se suma el “Rancagua Exprés” que en 2018 debería estar “regularizado”. “Ahí tienes una base adicional de 170 kms de trenes urbanos, lo que permitiría sacar de circulación unos 600 buses aproximadamente y liberar sus costos de mantención”, dijo.

Con las líneas 3 y 6 en operación, de acuerdo a los cálculos de este equipo programático, el Estado podría disponer de US$ 500 millones al año en inversión.

“Entonces, cuando termines estas líneas tú recuperas esa capacidad de inversión y comienzas a construir la Línea 7.

Éste es el proyecto prioritario, la Línea 7, paralela a la Línea 1, soterrada”, señaló. Junto con eso habría un nuevo ingreso: Las personas que hoy usan el Transantiago se bajarían de los buses para abordar el Metro, lo que significaría además un ahorro fiscal de unos $350 por pasajero y menos evasión.

“Además, es esperable que con la llegada de Sebastián Piñera el país vuelva a crecer y vuelva a generar recursos adicionales. Por lo tanto, el tema del financiamiento no es problema”, insistió.

Según el también académico U. Diego Portales, con estas obras operando se reduce la presencia de buses articulados y se logra un impacto importante en la ciudad: Descongestión y descontaminación.

“Después con las Líneas 7 y 8 se podrá reducir otros 600 buses para bajar finalmente de 6.500 a cerca de 4.000”, completó el miembro del equipo programático en Ciudad, Infraestructura y Transporte, que además integran Lucas Palacios, Loreto Silva y Hernán de Solminihac, quienes conformaron parte del gabinete del ex Presidente.

Proyectos para regiones De Grange explicó que no sólo Santiago tiene proyectos en materia de transporte, para las regiones también existe una batería de iniciativas en carpeta. Algunos de estos son, tranvías en Iquique-Alto Hospicio; Antofagasta “que este gobierno bajó y nosotros vamos a reflotar”; Coquimbo y La Serena; el Gran Valparaíso; el Gran Concepción; Temuco-Villarrica y trenes de cercanía en Puerto Montt.

“Hay una serie de proyectos de infraestructura, de transporte de calidad que están programados para las regiones del país que representan incluso una inversión mayor que los US$ 10 mil millones que se presume para Santiago”, afirmó.

Si el ex Presidente llega a La Moneda, el Transantiago tendría sus días contados después de 10 años de operaciones con varias “panas” en su accidentado recorrido.

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