“Mi mamá se fue 15 días de vacaciones con mi hermana a Cuba, porque mi hermanita se fue a casar. Y le tomó este tema del coronavirus y todo este tiempo, desde enero hasta ahora, no veo a mi familia porque están atrapados allá”, cuenta  Betsy Camino.

La bailarina cubana radicada en Chile estuvo esta semana en Sigamos de Largo y relató que, durante el verano, pasado, ella fue a Colombia a grabar MasterChef Celebrity. Al mismo tiempo, su mamá y su hermana -a las cuales se trajo a vivir con ella en 2019- viajaron a su país, desde donde no han podido regresar debido a las medidas restrictivas por el covid-19.

Esta fue parte de la conversación con la figura televisiva de 27 años en el late de Canal 13:

Sergio Lagos, coaniador del programa: “¿Y cómo están?”

Betsy Camino: “Mal. Hay casa, gracias a Dios mi hermanita está en mi departamento y mi mamá está en la casa de campo, pero la situación alimenticia está mal.

“Controlada sí está, ustedes saben que en Cuba tenemos muy buenos doctores, las personas no tienen que ir a atenderse a los hospitales para evitar el contagio, sino que en cada barrio hay como 20 doctores que van directamente a la casa a atenderlos. Entonces, el tema del coronavirus está bueno.

“Pero la comida es muy mala, está escasa. Yo le mando dinero a mi mamá y me dice ‘no me mandes más porque no tengo en que gastarlo’. Ahora está más fuerte que nunca”

“Yo ya llevaba cuatro años en Chile y empecé a hacer todas las cosas que yo desde chica quería, trabajar en la tele, ser conocida, dejar una huella en el mundo.

“Pero cuando llegaba a la casa podía estar con gente linda, pero mi realidad era sola. No tenía una mamá a la que decirle ‘¡mamá, firmé un contrato!’. Eso no pasaba en mi vida. No podía coger un teléfono y llamarla, porque no hay. Ni un WhatsApp hay en Cuba. No me podía ver en YouTube.

“Yo tenía que guardar fotos en un USB y, cuando iba a Cuba, le mostraba las cosas que hacía.

“Era feliz, pero era una felicidad vacía. Le decía ‘mamá, a mí me gusta acá, me quiero quedar, quiero que sea mi casa, pero no es mi casa’. Por eso ella, cuando llegaba, me decía ‘bienvenida a casa’”

Lagos: “Ahora que estás separada de tu madre es compleja la situación, pero apenas abran las fronteras sin duda van a regresar”

Camino: “Altiro. Es muy ambiguo todo, porque siento que nunca hubiesen vivido en Chile. Yo, gracias a Dios, tengo la posibilidad de comer rico todos los días, de si se me antoja un queso, comerlo.

“Y me siento culpable, porque cuando llegué a Chile empecé a ver supermercados que podía comer carne, cerveza, todo. Yo decía ‘¿cómo voy a comer esto y mi familia no?’, ni siquiera mandándoles dinero. Y ahora que sé que están mal de nuevo me siento igual. Vuelve toda la angustia”.