Nuestro país aún no terminaba de recuperarse por el estallido social o delincuencial, y ya nuevamente se encuentra afectado drásticamente por un nuevo azote, no social sino sanitario y económico que ataca con fuerza a la mayoría de las personas. El virus terrible que ya lleva tres meses en nuestro país, y sigue esparciendo terror, sigue amenazando nuestra salud y quitándonos la vida, aún no se detiene y por el contrario, ha aumentado su fuerza arremete cual enemigo gigante y nos remece en lo más apreciado del ser humano como es nuestra salud y nuestra vida.

Dicho lo anterior, esta pandemia también perjudica a los trabajadores, la pérdida de la fuente laboral, es el otro efecto paralelo y tan dañino, que nos embiste cual toro ante su torero que sabe que está dispuesto a morír pero no sin antes dar la pelea hasta el último aliento. Todo está relacionado, y lamentablemente eso se traducirá en bajas pensiones a futuro.

Las mayoría de las familias que se vieron afectadas meses atrás por ese brote de violencia, que nunca es razonable, independientemente de tener un descontento de cómo se estaban haciendo las cosas en el país, ya sea en lo económico, social o políticamente, y que afectó gravemente a muchas personas, hoy estamos enfrentados a una situación peor aún, y que nos llevará a retroceder al pasado, y ojalá no vivir la pobreza que muchos jóvenes ni si quiera podrían imaginar y que está a la vuelta de la esquina.

Que se espera para las personas mayores o envías a pensionarse, ni que decir para esos jóvenes que un día decidieron salir a protestar, sin medir las consecuencias que esto trajo a otras familias que perdieron su pequeño negocio, en manos de quienes se creían dueños del mundo, y que sólo provocaron daño y perjuicio. La naturaleza nos enseña una vez más, que la vida puede tener un giro inimaginable, como es esta terrible pandemia, que nos tiene a todos confinados, sin poder realizar nuestra vida que considerábamos normal, con buenos momentos, con alegrías y tristezas, con trabajo y cesantía, con etapas familiares de casarnos, ver aumentar nuestra familia, ver crecer a nuestros hijos, ver envejecer a nuestros padres y abuelos y que hoy más que nunca, se anhela y se desea conservar y volver a revivir esa cercanía con quienes queremos y nos relacionamos.

Lamentablemente, la pérdida de empleos es otro drama que nos impacta, y que se verá reflejado más adelante, y en las futuras generaciones, que se traducirán en paupérrimas pensiones, en un momento en que se pretendía mejorar el sistema previsional, y que hoy es más importante mantener la salud, y principalmente no enfermarnos ni menos perder a nuestros seres queridos, y que en algún momento retomaremos el camino adecuado para mejorar las pensiones de quienes dieron su mayor esfuerzo por hacer grande a nuestro país y que merecen un reconocimiento en una mejor pensión.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com

/gap