Podemos estar seguros que la vida como la conocíamos antes de la pandemia se ha terminado. Todas las estructuras que teníamos se están transformando y la forma en la que nos relacionamos, es sin duda una de ellas.

Ya sea que te encuentres dentro de una relación o no, somos seres sexuados: el deseo sexual es el estímulo más poderoso para la mente y en general el sexo, alivia las tensiones, nos mantiene de mejor ánimo y tiene muchos beneficios para nuestra salud física y mental.

Pero entonces, ¿qué pasa con nuestra vida sexual durante la cuarentena?

Pues contrario a lo que se había pronosticado en redes sociales al principio de la cuarentena, el líbido de muchas personas se ha visto reducido significativamente desde el comienzo de la reclusión.

En la encuesta realizada por la NBC se postula que de los 10 mil participantes, el 50 por ciento, ha tenido efectos negativos en cuanto a la forma en que vive su sexualidad.

Aún para aquellos que tienen a su pareja bajo el mismo techo, la aversión al sexo es una sensación típica bajo estas circunstancias. En un escenario diferente podríamos decir que este bajo apetito sexual es síntoma de un problema más profundo pero cuando es tan evidente, lo primero que debemos quitarnos de la cabeza es que tenemos la obligación de recuperar el líbido, porque únicamente entorpeceríamos el proceso y añadiremos un motivo más de estrés a la pila de motivos que ya hemos acumulado a lo largo de la cuarentena.

Esta reclusión ha tenido tantas interpretaciones como personas en el mundo: todos la estamos viviendo de manera diferente y así se haya tomado como un break para reconectar con uno mismo o como la oportunidad para retomar viejas pasiones, para comenzar a hacer ejercicio o emprender un negocio, sea cual sea la opción que se haya tomado, es válida. No podemos olvidar que estamos viviendo una pandemia que no sólo ha tenido resultados trágicos para muchas personas, sino que la misma forma en que vivíamos hasta ahora está cambiando, por lo tanto, el cómo vivíamos nuestra sexualidad también se ha transformado.

La tecnología y el sexo

Ya hemos visto cómo la tecnología se está integrando como el medio más importante para el desempeño laboral y ahora también en cómo nos relacionamos.

Existen suficientes redes sociales y apps para comunicarnos y mantenernos en contacto con el mundo, que si bien ahora más que nunca hemos entendido que no suple el contacto físico, se han convertido en nuestras mejores aliadas para sentirnos cerca de los demás y ahora también para generar intimidad sexual.

El sexting no es algo nuevo, desde la invención de los mensajes de textos esta actividad ha estado presente y en esencia es una práctica divertida que nos permite explorar nuestra sexualidad pero hay tantos incidentes alrededor de ello que es importante tener en cuenta ciertas recomendaciones de seguridad.

El intercambio de fotos y mensajes eróticos a través de nuestro celular puede ayudarnos a mantener una salud sexual activa siempre y cuando se respete la regla principal: debe ser consensuado. Enviar estos materiales gráficos a alguien que no te los pidió no sólo elimina automáticamente cualquier oportunidad que tuvieras con esa persona sino que también es sumamente invasivo. Abstente de hacerlo. Es un definitivo no.

También es importante recordar que cuando las personas involucradas son menores de edad hablamos de un tema más delicado que recae en la pornografía infantil y el riesgo de que estas fotos o mensajes sean usados públicamente para manipular a alguien aumenta mucho en el caso de adolescentes.

Ni Snapchat, Telegram, Instagram ni otra aplicación pueden asegurar que tu fotos sean vistas únicamente una vez.

Ya sea con captura de pantalla o que la persona que recibió tu foto cuente con otro dispositivo para capturarlo y usarlo posteriormente a su conveniencia debes tener consciencia total que esto puede suceder.

Ojo: esto ya es un delito penado y tiene consecuencias legales, pero insisto en lo importante que es tener conciencia de los efectos que esto puede tener en tu vida.

Para cerrar…

Tenemos derecho a vivir nuestra sexualidad con orgullo y sin miedo pero aún hay muchos prejuicios sociales que cambiar y si todavía no estás preparado para afrontarlos está bien, decide con madurez siempre pensando en tu propio bien.

Presionarnos para recuperar la vida sexual que teníamos antes de esta crisis sólo empeora las circunstancias, así que tomarlo con calma siempre será la mejor recomendación.

Sé paciente y amoroso contigo mismo y eventualmente recuperarás el apetito sexual y el ánimo.

/psg