Con una amplia trayectoria en la defensa de los derechos en Cuba y por la democracia de la isla, Rosa María Payá se dedica a seguir los pasos de su padre, el opositor cubano Oswaldo Payá, muerto en el año 2012, denunciado los atropellos a los derechos humanos en la isla. Hoy es directora ejecutiva de la Fundación para la Democracia Panamericana, integra la Red de Jóvenes por la Democracia y lidera Cuba Decide.

Cómo el pueblo cubano enfrenta la pandemia bajo un régimen totalitario y la responsabilidad que deben asumir los organismos multilaterales y la comunidad internacional, fueron algunos de los temas que Payá conversó con la periodista Magdalena Olea en vivo por Instagram de El Líbero.

Sobre el rol que ha jugado la Alta Comisionada para los DD.HH. de la ONU, Michelle Bachelet, se mostró crítica: «La señora Bachelet ha hecho muy buen trabajo en ignorar todas las peticiones que vienen desde la ciudadanía cubana en actuar como si el régimen cubano no fuera la dictadura criminal que es».

Y en esta mismo sentido, apuntó hacia el Grupo de Puebla: «Son activos dentro del Foro de Sao Paulo y son conocidos por la opinión pública por sus intentos de desestabilización de regímenes democráticos, por sus conexiones y por compartir espacios con grupos criminales como puede ser la Farc o por su sumisión al chavismo y al sistema de inteligencia del castrismo. Por lo mismo, el llamado a nuestros hermanos latinoamericanos en toda su pluralidad, desde la derecha democrática hasta la izquierda democrática, es a centrarse en los derechos humanos, a abandonar los prismas ideológicos cuando se trata de la sobrevivencia de la democracia».

La situación en la isla son la pandemia es dramática lo que se agrava por la falta de datos confiables por parte del Estado. «Las familias cubanas están sufriendo muchísimo, en mi país hay una crisis humanitaria grave, al punto de poner en peligro la vida y seguridad de muchas familias cubanas; una crisis que no comenzó con el Covid-19, pero que definitivamente se ha agravado», subrayó. Y agregó que «es burda la manera que mienten al mundo y a la nación cubana, en un momento de abril la cifra de fallecidos producto del Covid-19 disminuyó en dos. Es como creer en las elecciones en el castrismo. No tiene sentido tomar ninguno de los datos que ofrecen».

Relató, incluso, que el Estado «ha llegado al colmo de abrir cuentas para decirle a los cubanos que donen… La situación del pueblo cubano es de crisis humanitaria, por eso hacemos este esfuerzo de solidaridad entre hermanos. Pero sabemos que no es suficiente, que es necesaria la ayuda internacional con el pueblo cubano»

Este escenario no se condice con la imagen que Cuba entrega de sus médicos y las misiones que envían a otros países. Sobre este mecanismo se refirió también Rosa María Payá.

«En términos contemporáneos, lo que hacen es trabajo forzoso. Eso es lo que hacen los profesionales cubanos de la salud que son enviados al exterior. Por poner un ejemplo, Portugal le paga al régimen cubano alrededor de 50 mil euros al año por cada uno de los profesionales que trabajan desde la isla como médico. El Estado cubano, o sea Raúl Castro, le da alrededor del 20%, en el mejor de los casos, de ese salario a los profesionales. A los profesionales les quitan su pasaporte y les dan un pasaporte que nada más sirve para viajar a ese país y para regresar a la isla en el momento que tengan permiso para hacerlo. Los médicos cubanos no se pueden enamorar ni casar. No pueden decidir terminar la misión. No pueden regresar a la isla cuando lo estimen conveniente o cuando tengan una situación familiar».

Pero estas misiones tienen también un fuerte componente político. «Estas brigadas comunistas médicas son usadas por el aparato de inteligencia cubana, para intervenir en los asuntos internos de los países donde están desplegados». Un ejemplo de ello no solo se ve en Venezuela sino que también en Bolivia. «El Gobierno constitucional ha abierto información y conocimos que había supuestos médicos que estaban trabajando, 497 de 702 no tenían título de médico. La inversión gigantesca que estaba haciendo el Estado boliviano, supuestamente en salud, en realidad la estaba haciendo en seguridad del Estado cubano».

Por Magdalena Olea para ellibero.cl

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