El confinamiento total al que fue sometida la ciudadanía en España dio sus frutos durante el mes de junio, en el que las cifras de la pandemia por coronavirus disminuyeron y se estabilizaron. Sin embargo, al flexibilizar las medidas comenzaron a producirse nuevos brotes del virus y, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, se han contabilizado 23.000 nuevos contagios desde el pasado viernes, mientras que en los últimos siete días han fallecido a consecuencia de la Covid-19 141 personas en toda España. Estos datos llegan, además, justo al inicio de un curso escolar cuya continuidad es incierta.

La semana pasada, el periodista y colaborador de ‘The New York Times’ David Jiménez publicó en el rotativo estadounidense un durísimo artículo de opinión sobre cómo se ha gestionado la pandemia en España y sobre cómo el sistema educativo español, en el que afirma que durante el desconfinamiento las prioridades han sido el “fútbol, las playas, las corridas de toros y las discotecas” por delante de “la educación de millones de estudiantes”.

En el artículo, Jiménez asegura que España ha desaprovechado el tiempo en el que su población permaneció confinada y que, ahora, la situación se ha descontrolado. “España se enfrenta ahora al peor rebrote de Europa”, señala el periodista.

Un modelo educativo “escaso de medios, con un profesorado mal pagado, planes de estudio del siglo XIX y una creciente desigualdad”

Respecto al sistema educativo en general, en el artículo se arremete contra la “incompetencia” de la clase política, que ha permitido un modelo de educación “escaso de medios, con un profesorado mal pagado y desmotivado, planes de estudio anclados en el siglo XIX y una creciente desigualdad que permite a las familias con recursos eludir las carencias del sistema con apoyo extraescolar, enseñanza privada y cursos en el extranjero para sus hijos”.

Ahora, el sector educativo se enfrenta además a la incertidumbre provocada por la pandemia. Y aunque algunos territorios comenzarán las clases el 4 de septiembre, se hará con una huelga de estudiantes programada y con diferentes estrategias en cada región y “planes improvisados para reducir a toda prisa la ratio de alumnos, reorganizar horarios, contratar profesores e implementar medidas que debieron ser planeadas con meses de anticipación, como en otros países”. “Lo sorprendente habría sido que unas autoridades que abandonaron el sistema educativo a su suerte hace décadas hubieran hecho los deberes a tiempo”, manifiesta el autor del texto.

Y respecto a la decisión de intentar salvar la temporada alta del turismo, el periodista asegura que “ha sido gestionada con dejadez e irresponsabilidad”. “El ocio nocturno permaneció abierto semanas después de haber sido identificado como un foco de contagios, se autorizaron multitudes en celebraciones de todo tipo y se trasladó el mensaje de que la batalla estaba ganada”, señala.

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