Tres días después de la muerte de George Floyd -tras la acción de un policía que presionó la rodilla en su cuello por casi nueve minutos-, Harry Halpin publicó en su cuenta de Twitter la imagen de una mano sosteniendo una bomba molotov, pidiendo a todos aquellos que estuvieran en las calles, durante las protestas en Minneapolis, no olvidar: cubrir su rostro y cabello, enviar mails y mensajes de texto encriptados, utilizar guantes, no tomar fotos ni videos de “camaradas”, dejar el celular en casa, no hablar con los medios vistiendo la misma ropa y no utilizar redes sociales.

Halpin es uno de los 64 integrantes del Consejo de la Internacional Progresista. Una agrupación que comenzó a operar oficialmente el 11 de mayo de la mano del movimiento paneuropeísta DiEM25 y de The Sanders Institute -fundado en 2017 por Jane Sanders, esposa del senador demócrata Bernie Sanders-. En el Consejo hay políticos e intelectuales de izquierda de todos los continentes; y la representación chilena en la instancia quedó en manos del diputado frenteamplista de Revolución Democrática Giorgio Jackson.

El estadounidense Harry Halpin es el director general de Nym Technologies SA, una empresa suiza de protección de la privacidad. Días después, en otro mensaje, clarificó la razón de su consejo: “Todos sabemos que las protestas de #BlackLivesMatter son legítimas, ¡pero eso no significa que sus fotos no se usarán contra usted u otra persona de las que accidentalmente fotografió en alguna cacería de brujas impulsada por Trump”; y ha insistido en decir: “su metadata es para siempre”.

El 30 de mayo el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump comenzó una arremetida en redes sociales en contra del movimiento antifascista Antifa. En respuesta, Halpin hizo la siguiente declaración: “El papel histórico de los anarquistas es apoyar los levantamientos espontáneos y la autoorganización de la humanidad contra el reinado de la violencia estatal. Todos deberían estar en las calles, escribiendo códigos, construyendo alternativas descentralizadas. Estoy orgulloso de ser anarquista contra el fascismo”.

Los Antifa están vinculados a la izquierda radical o al anarquismo y tomaron fuerza en EE.UU. tras la elección de Trump en noviembre de 2016. Este año, el movimiento ya se había hecho sentir el 31 de enero cuando organizaron una acción masiva contra los policías en el Metro de Nueva York, pues exigían el fin de la presencia policial y que los traslados en el sistema de transporte fuesen gratuitos. Algunos tenían pancartas con el mensaje: “¡Los policías racistas tienen que irse!”. Medios de ese país reportaron que días antes, una cuenta de redes sociales respaldada por Antifa compartió un video de tres individuos enmascarados acompañados de un tweet que decía: “Las calles son nuestras. Los trenes son nuestros. Los muros son nuestros. Este momento es nuestro”.

Doce días después de esas protestas, Giorgio Jackson estuvo en un conversatorio invitado por el Wilson Center, think tank ubicado a pasos de la Casa Blanca, en Washington DC; y al día siguiente, el 13 de febrero, tuvo una nueva participación pública durante su viaje, esta vez, en Nueva York. En ambas ocasiones compartió su visión sobre las protestas que habían tenido lugar en Chile luego del 18 de octubre. Allí estuvo al lado del reconocido progresista Waleed Shahid, quien ha trabajado en campañas electorales de Bernie Sanders y de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

«Solidaridad significa desmantelar el sistema»

La Internacional Progresista cuenta con el respaldo de figuras como el estadounidense Noam Chomsky o la canadiense Naomi Klein; el parlamentario griego y ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis; la primera ministra islandesa, Katrín Jakobsdóttir, y la ministra argentina de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta.

23 de los integrantes del Consejo, incluyendo a Chomsky, y a figuras como el ex canciller de Brasil Celso Amorim; el ex vicepresidente de Bolivia, Álvaro García-Linera, y el ex Presidente de Ecuador, Rafael Correa, publicaron un artículo el 4 de junio en la página de la organización Open Democracy y, luego, en la propia web de la Internacional Progresista que titularon «Solidarity means dismantling the system everywhere», es decir “La solidaridad significa desmantelar el sistema en todas partes”.

Allí afirman que está surgiendo un nuevo movimiento de solidaridad a partir del Black Lives Matter. “El mensaje de este movimiento es muy simple: deja de matar a los negros, en sus hogares, en las calles y viajando a través del mar hacia costas más seguras. Sin embargo, en su simplicidad, contiene la semilla de una transformación radical en nuestro sistema planetario, enfurecida contra una máquina de despojo racista para dar cabida a la liberación colectiva y comunitaria en todas partes”, escriben. Cuestionan, además, que en la última década “una nueva cohorte de autoritarios ha rechazado la cooperación internacional en un retiro hacia el estado-nación”.

Aunque Jackson no es uno de los firmantes del texto, el mensaje alude a las protestas que hubo en Chile. “Los movimientos de protesta en todo el mundo están surgiendo y extendiéndose. En las calles de Santiago, jóvenes chilenos se manifestaron contra las condiciones generalizadas de pobreza, precariedad y brutalidad policial”, subrayan.

El texto continúa diciendo que este contexto de protestas en el mundo sugiere un escenario de “un sistema en un punto de quiebre. Pero no hay garantía en qué dirección se romperá”. Por tanto, llaman a organizarse, a “convertir estas expresiones espontáneas de solidaridad en un movimiento internacional duradero”. Y concluyen: “La tarea de nuestra Internacional Progresista es hacer un balance de esta infraestructura internacional, escuchar a los activistas y organizadores que han dedicado sus vidas a esta lucha, y trabajar con ellos para desmantelar: ladrillo por ladrillo, dólar por dólar, departamento de policía por departamento de policía”.

Con esta última afirmación se unen a una campaña promovida por Sanders que indica que “Todos los departamentos de policía que violen los derechos civiles de las personas deben ser despojados de los fondos federales”.

Por Ecuador, el ex Ministro de Conocimiento y Talento Humano y ex director general del Banco Central, Andrés Arauz, escribió citando la publicación de los consejeros: “Comparto pronunciamiento de varios líderes progresistas. Solidaridad = desmontar el sistema opresor en todas partes”.

Hay otro documento compartido por varios de los integrantes del Consejo de la Internacional Progresista que llama a instalar un “un nuevo orden multilateral” para superar la pandemia causada por el coronavirus. Este lo firman Celso Amorim y el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva -quien no figura entre los integrantes de la organización, aunque sí se le reconoce como fundador del Foro de Sao Paulo-. “Parece haber un consenso casi universal de que el sistema mundial tendrá que ser reconstruido de una manera muy fundamental. La pregunta es: ¿cómo? (…). La pandemia ha sacudido los pilares de nuestro estilo de vida y, junto con ellos, del orden internacional”, apuntan. Fernando Haddad, quien fue el candidato del Partido de los Trabajadores a las elecciones presidenciales de Brasil 2018 aparece entre los integrantes del Consejo. En sus redes sociales no se hallaron referencias a los acontecimientos recientes en EE.UU. Aunque el 4 de junio publicó: “¡Antifascismo prendido! ¡Hay un fascista con la cola entre las piernas!”

La columna de Lula y Amorim fue compartida en sus redes sociales por otra integrante del Consejo. La abogada guatemalteca Renata Ávila, especialista en derechos humanos, que también replicó un mensaje desde la Internacional Progresista que indicaba: “Abolir las prisiones. Desmantelar el estado carcelario. Y poner fin al sistema de supremacía blanca que lo ha sostenido, en los Estados Unidos y en todo el mundo”. Ávila publicó el 27 de mayo “2020/part 2”, junto a una imagen de un cuaderno en el que se leen las palabras: respuesta, recuperación, revolución.

Desde la divulgación de manuales de “autodefensa” hasta la afirmación de “saqueo es justicia”

El activismo de los integrantes del Consejo de la Internacional Progresista que residen en el continente americano ha quedado de manifiesto durante los últimos diez días de protestas consecutivas en Estados Unidos. Kali Akuno, por ejemplo, es cofundador y codirector de Cooperation Jackson. La organización se define como “un vehículo emergente para el desarrollo comunitario sostenible, la democracia económica y la propiedad comunitaria”. Desde antes de la muerte del afroamericano George Floyd, la agrupación comenzó una campaña para hacer llamados a huelga los días 1° de cada mes, comenzando el 1° de mayo, Día del Trabajador. Repitieron la convocatoria para el 1° de junio, en medio de los disturbios.

El 25 de mayo desde la cuenta de Twitter de Cooperation Jackson compartieron y dijeron estar de acuerdo con la siguiente frase: “Necesitamos una guerra de clases, no una guerra cultural”. También compartieron un mensaje de Anonymous del 1 de junio en el que se sostiene: “¡El pueblo exige la caída del régimen!”, y al día siguiente publicaron “una herramienta crítica en estos tiempos turbulentos”; y adjunto estaba un manual para la autodefensa titulado “Deja que tu lema sea resistencia. Un manual sobre la organización de nuevos Afrikan y comunidades oprimidas para la autodefensa”, elaborado por el Movimiento de base Malcolm X en marzo de 2013.

Akuno afirmó en una entrevista que ofreció en 2019: «Es el eco-socialismo o la muerte». La frase recuerda una consigna popularizada por el fallecido Hugo Chávez en Venezuela, quien solía exclamar: “Patria, socialismo o muerte”.

La imagen de Chávez está presente en la portada de la cuenta de Twitter de otra de las consejeras de la organización, Alicia Castro, en la que aparece retratada con el venezolano y con el también ex Presidente fallecido Néstor Kirchner. Castro es una diplomática Argentina, que trabajó como embajadora de ese país en Gran Bretaña desde 2012 hasta 2016; y luego fue embajadora en Venezuela. Si bien ella directamente no ha escrito mensajes sobre las protestas en EE.UU. ha compartido algunos de la cuenta de parodia @RobertDeNiroUS, en los que utilizan etiquetas como #IAmAntifa y difundido mensajes como “The system must be destroyed!”.

Una postura más fuerte ha mostrado Nick Estes, cofundador de The Red Nation, una organización de resistencia indígena. Entre los mensajes que ha compartido en Twitter tras el inicio de las protestas hay afirmaciones como: “Desconfío de las encuestas … pero esto es genial. El 54 por ciento de los estadounidenses piensa que incendiar el recinto policial de Minneapolis estaba justificado después de la muerte de George Floyd”; “No puedes quedarte fuera. América está en llamas”; “La abolición es la única demanda realista en este momento”; o “El estado de Minnesota exilió y aniquiló a mis antepasados Dakota para saquear nuestras tierras. Llámalo acumulación primaria o lo que sea, es un robo directo. Lo que la gente de Minneapolis está haciendo no es ‘saquear’, está más cerca de la justicia”.

La integrante del Parlamento canadiense Niki Ashton escribió en oposición al Presidente de EE.UU.: “Donald Trump es racista. Él es un fascista”; y replicó el mensaje de Alexandria Ocasio-Cortez, una de las integrantes de “El escuadrón” en el Congreso estadounidense que acusó a Trump de racismo luego de que este las exhortara a “regresar a sus países de origen”. AOC -como se le conoce a la congresista- dijo: “Este no es un problema de manzanas podridas o incidentes. Esta es una crisis institucional y sistémica”.

Por Emily Avendaño para ellibero.cl

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