Si solo el 7% de los casos de coronavirus reportados ayer cayera a las UCI y requiriera un ventilador mecánico, estos aparatos se acabarían de inmediato. Así de crítica es la disponibilidad de máquinas de ventilación en las unidades de pacientes más complejos, luego de que ayer se informara que están disponibles 257 equipos, es decir, solo el 8,5% de la reserva total, según cifras del Ministerio de Salud.

La cantidad de respiradores en la red integrada aumentó 65% desde inicios de mayo, pero las últimas semanas han sido las más duras de la pandemia, por lo que el uso de las máquinas aumentó de forma acelerada, a más del doble.

El escenario se vuelve más complejo si se considera que hay más de dos mil personas en Unidades de Cuidados Intensivos, que los pacientes críticos se quintuplicaron y que el tiempo de hospitalización y uso de las máquinas se han extendido, alcanzado los 55 días. “Como los ventiladores pueden usarse por períodos prolongados, veremos todavía una disminución de equipos disponibles, pero si nos acercamos a una cifra peligrosa, y la proyección dice que habrá más pacientes, se tendrán que tomar las medidas de reconversión de otras máquinas”, dice Leonardo Ristori, jefe de Urgencia de la Clínica Indisa.

Él se refiere a las máquinas de anestesia, que pueden funcionar como ventiladores, y a las máquinas de oxigenoterapia de alto flujo, que entregan similar soporte y evitan que algunos pacientes requieran un ventilador estándar. “Todavía no hemos dejado de ventilar a nadie que lo necesite, pero estamos haciendo uso de otras opciones”, agrega.

En abril, el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, anunció que el plan del ministerio consideraba “llegar a mediados de junio a 4.263 ventiladores”. Y ayer, la autoridad destacó que la meta se cumplió; que los respiradores, máquinas de anestesia y equipos pediátricos suman 3.241 y que disponen, además, de 1.193 aparatos de oxigenoterapia de alto flujo, con lo que llegan a 4.434 máquinas. “Teníamos una tasa de hospitalización con ventilación mecánica del 5%, y ahora eso bajó al 3%. La diferencia es gracias a los equipos de oxigenoterapia”, dice Zúñiga, explicando que estas unidades reducirían la posibilidad de que un paciente use un ventilador.

Zúñiga afirmó que están recibiendo cerca de 150 máquinas ventilatorias semanales y que ayer repartieron cien ventiladores en los hospitales. “Vamos a seguir ampliando las camas, porque nos queda espacio en los recintos de regiones que no han tenido esta primera ola de contagios y en la medida que la vayan teniendo, aumentaremos los equipos”. Así, calcula que pueden tener “un crecimiento de 800 camas más” y que para ellas habrá equipos ventilatorios.

Falta de personal

Pero al interior de los centros de salud no solo preocupa la falta de ventiladores, sino también el personal para manejarlos. El urgenciólogo y director de la Escuela de Medicina de la U. San Sebastián, Franco Utili, dice que la cantidad de respiradores “ha aumentado de forma espectacular”, pero que los equipos médicos se acabaron.

“El personal que está participando en los hospitales está llegando al límite de sus capacidades. Llevamos tres semanas de mucha recarga, con pacientes que pasan dos semanas en los ventiladores. Tenemos fe de que en dos o tres semanas llegaremos al peak y no nos veremos colapsados, como pasó en Italia o Nueva York”, reflexiona.

El presidente de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi), Tomás Regueira, coincide con Utili y dice que en realidad no faltan tantos ventiladores, sino que “se requiere una buena distribución de camas y del personal” para que los pacientes no sean ventilados en las urgencias.”La principal limitante es el personal y el espacio para crear camas. Hay una oportunidad para abrir camas en pabellones, pero eso requiere activar nuevos equipos de trabajo. El problema es que ya no hay personal calificado”, advierte.

Ventilador manual

La escasez de ventiladores mecánicos en todo el mundo ha puesto a trabajar a las universidades y empresas en la búsqueda de soluciones. Una de ellas es la iniciativa “Un respiro para Chile”, de la Sofofa, para apoyar la creación de máquinas en Chile.

Uno de los prototipos está siendo desarrollado por el Laboratorio de Innovación Tecnológica “LeufüLab” de la Universidad Austral. Su director, Guillaume Sérandour, cuenta que se trata de un ventilador pequeño tipo ambu -un resucitador de bolsa de silicona-, que normalmente se opera manualmente, pero que ellos hacen funcionar de forma mecánica. “Se basa en un respirador manual clásico, al que le pusimos una mano mecánica. Tiene 30 cm de alto y permite que las enfermeras y paramédicos no tengan que usar la bolsa manualmente, permitiéndoles tener más pacientes al mismo tiempo”, explica. Este “ambumatic”, como lo bautizaron, cumple con los criterios de la Sochimi y está en fase de pruebas.

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