La decisión fue tomada el viernes. Ese día el ahora ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, conversó con el Presidente Sebastián Piñera y concretó su salida del gabinete. El ex secretario de Estado estaba convencido de que era necesario pasar a otra etapa y que para eso se necesitaba otro tipo de liderazgo.

Pero las versiones sobre su salida del gabinete se sucedieron durante el día. ¿El Mandatario lo estaba «sacrificando» ante las presiones de la izquierda? Precisamente ayer en la mañana circuló una carta firmada por los partidos de oposición -la mayoría que participaban en la negociación para el acuerdo nacional con el gobierno- en la que pedían la salida del ministro de su cargo.

«Solicitamos que replantee la estrategia contra la pandemia, por una que sea más dura, fiscalizada y certera. Es indispensable también que en forma urgente haga un cambio en la cabeza del Ministerio de Salud, porque queda en evidencia que, tras días de cambios de metodologías, cifras, recurrentes errores y omisión de datos sobre fallecidos, ha perdido credibilidad y la confianza y debe asumir su responsabilidad», se lee en la misiva firmada desde la Democracia Cristiana hasta los partidos del Frente Amplio.

La situación coincidió, además, con un artículo publicado por Ciper donde se plantea que existen diferencias entre las cifras de fallecidos que el Minsal entrega diariamente y las que el mismo ministerio le envía a la OMS. De hecho, el tema es tocado por la oposición en su carta.

Pero los hechos terminan por refutar que este cambio en el gabinete fue para «ceder ante la oposición». Fue el viernes, en una larga reunión con el Mandatario que Mañalich terminó de convencerlo de que era mejor dar un paso al costado. Incluso ese día no estuvo en el punto de prensa diario y el mismo subsectretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, señaló que el jefe de la cartera se encontraba reunido con el Presidente.

Y fue el mismo viernes también que el Jefe de Estado se comunicó con el ahora ministro de Salud, Enrique Paris, por lo tanto, la decisión estaba tomada antes de la carta de la oposición y antes del artículo de Ciper. Tanto así, que el tema del ministro no se tocó el viernes ni el sábado en las reuniones de quienes están acercando posturas para un acuerdo para enfrentar los efectos sociales y económicos de la pandemia. Si Mañalich era una moneda de cambio o un factor dentro de las tratativas, lo lógico habría sido que su nombre estuviera sobre la mesa, algo que no ocurrió.

Otro elemento que desecha la «tesis del martirio», es que Revolución Democrática se retiró de la mesa después de que se anunció la salida de Mañalich del gobierno. En la colectividad del diputado Giorgio Jackson sentían que el Gobierno tenía líneas rojas que no iba a traspasar y ellos, como RD, tenían sus propias reglas a seguir. Por lo tanto, sentían que no había posibilidad de acuerdo y decidieron salirse de las negociaciones.

Que el sucesor de Mañalich sea Paris termina por echar por tierra la tesis del triunfo de la izquierda. El ex presidente del Colegio Médico es una persona que se ha mostrado leal a su antecesor y al mismo gobierno. Incluso representantes de la oposición, antes de que Paris jurara como nuevo secretario de Estado, ya manifestaban en redes sociales sus críticas, como fue el caso del diputado del FA, Gabriel Boric. «Esperamos que el nuevo ministro de Salud no sea alguien que haya defendido a rajatabla los errores del gobierno sin humildad para reconocerlos y que haya dedicado energías a tratar de desacreditar a la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches. Me refiero por cierto a Enrique Paris».

A estos factores se suma la estrecha relación entre el Mandatario y Mañalich. No solo es el médico de cabecera de la familia sino que es escuchado con respeto y admiración por el Jefe de Estado. Todas estas razones muestran que su salida no fue un «sacrificio humano» que hacía La Moneda. El hecho luego quedó evidente cuando el saliente ministro habló en Palacio. «Esta nueva etapa requiere un nuevo liderazgo, que se abra al diálogo, convoque más personas, dé frescura a la conversación. Por eso no he dudado en manifestar al Presidente que es mi deber republicano dar un paso al costado y el Presidente ha aceptado mi renuncia».

Con esto, Mañalich ayudaba a contener un flanco complejo que se estaba generando para el gobierno. El crecimiento rápido de las cifras de contagios y fallecidos junto con la confusión generada por el conteo de cifras fue generando una sensación de que el Gobierno había perdido el control en el manejo de la crisis. Eso lo sentían en La Moneda y sentían que eso no era bueno; y Mañalich era de la idea de que si él daba un paso al costado este nudo podía probablemente resolverse sobre todo si es que había una persona que pudiese reemplazarlo. Y esa persona era Enrique Paris.

El reemplazante tiene un perfil que es bien recibido por la opinión pública. Se cambia a una persona técnica y exitosa, como Jaime Mañalich, que fue Gerente General de la Clínica Las Condes, a una figura más política, con experiencia en el gremio y con un pasado como médico general de zona de Quinchao, en Chiloé, tal como lo recordó, emocionado, en su primera intervención como secretario de Estado.

Es así como Paris -que lo definen como buen comunicador, político, humilde, de provincia- puede permitir hacer borrón y cuenta nueva al gobierno. Un ejemplo de eso podrían ser las vocerías que ya están desgastadas. Se habla, probablemente de una entrega semanal de números como se realiza en muchos países.

¿Mártir o héroe? Tras analizar los datos, la segunda opción es la más clara. En su «batalla de Santiago» su objetivo era tener el menor número de «bajas posibles». Si bien los números han crecido de manera exponencial, la tasa de letalidad y el número de muertos por millón de habitantes se ha mantenido bajo, y eso fue por su estrategia de fortalecer la red hospitalaria y unir la red pública con la privada y la traída de ventiladores.

Con un sistema de salud exigido como nunca, con 300 mil funcionarios trabajando al límite, el ex ministro buscó desde enero las herramientas de trabajo y poder enfrentar esta histórica crisis. Ese es su legado.

En su cuenta de Twitter escribió el Mandatario: «El doctor Mañalich es un gran servidor público. Puso la salud de los chilenos por encima de todos sus legítimos intereses y no escatimó ningún sacrificio. Gracias, muchas gracias. El doctor Enrique Paris asume un difícil y exigente desafío, que refleja coraje y vocación. Éxito,mucho éxito».

Original de ellibero.cl

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