En su ciudad deportiva, sin público en la grada y con un rival que pagó muy caro su ’empanada’ en el primer tramo de partido, lo cierto es que el Real Madrid-Eibar se ha parecido más en la primera mitad a un partido de entrenamiento que a un choque oficial. El gol de Tony Kroos cuando apenas se habían disputado tres minutos de partido sin duda ha ayudado a generar esta sensación de falta de tensión y de control total y absoluto de los de Zinedine Zidane, que apenas se han tenido que exigir en este primer compromiso de la llamada ‘nueva normalidad’.

FABIÁN ORELLANA, TITULAR EN EIBAR

La diana del germano ha sentado como un jarro de agua helada para un cuadro armero que tenía claro que debía evitar a toda costa encajar en los primeros compases y mostrarse sólido atrás para cimentar cualquier opción a rascar algo en el Alfredo Di Stéfano. Por cierto, menudo ‘chicharro’ del ex del Bayern, que ha conectado un remate desde el pico izquierdo del área con el interior casi imposible para colar por la escuadra el esférico ante la mirada impotente de Dmitrovic. A partir de ese momento todo ha ido cuesta abajo. Ha tenido una fase en la que parecía que el Eibar se quitaba de encima la timidez, especialmente por el aporte del chileno Fanián Orellana, pero ha sido un espejismo.

RAMOS, DE KAISER

Sergio Ramos, más en plan Beckenbauer que nunca, robaba un balón en el centro del campo, lo cedía para Benzema y se incorporaba como un tiro hacia el área armera. En un desajuste defensivo gravísimo de los guipuzcoanos, Karim ha jugado para Hazard, que ha servido en bandeja el 2-0 al de Camas antes de la media hora. Tan solo tres minutos después era Marcelo quien se beneficiaba de la fragilidad defensiva de los de Mendilibar para sentenciar el choque cuando quedaba todavía un mundo. Un año y ocho meses después el brasileño ‘mojaba’ en un partido oficial. Dedicaba colocándose de rodillas en honor a George Floyd, el afroamericano fallecido hace unas semanas en Estados Unidos y que ha generado una ola de protestas antirracistas en el mundo.

DORMIDOS TRAS EL DESCANSO

Se desperazaba un poco el Eibar tras el descanso, pero estaba tan lejos y era tan irreal que pudiera llegar a hacer inquietar el signo del partido que el Madrid no se preocupaba demasiado. Aún así, dos buenas acciones de Edu Expósito, sin duda el mejor de los visitantes (por lo menos el más incisivo), hacían lucirse a Courtois bajo palos. En el 57’ era el central Pablo Oliveira el que conectaba un cabezazo al travesaño. Comenzaba a merecer por lo menos recortar distancias el equipo armero ante un Madrid sin tensión. Y en el segundo córner consecutivo para el cuadro vasco De Blasis cazaba un rebote para efectuar un a priori manso disparo que tocaba en su compañero Bigas y se colaba entre las piernas de Courtois. 3-1 y media hora por delante. Pedro León disponía en el 68’ de una magnífica acción para poner el miedo en el cuerpo a la parroquia blanca, pero su tiro seco lo conseguía repeler el guardameta belga.

Ha tenido suerte el Madrid de que no ha podido concretar ese ímpetu y ese empuje el Eibar en los últimos 25 minutos, porque la actitud de los de Zidane ha dejado mucho que desear. Sin apenas crear peligro y con apatía, los blancos se han dedicado tan solo a que corriera el reloj y poco más. Primera victoria ‘postconfinamiento’ de un Real Madrid que tiene esta próxima semana dos huesos más duros. El jueves en casa frente al Valencia y el domingo contra la Real en Donostia.

/Escrito por Sergio Capdevila para Sport de España