Si la escritura del filósofo griego Platón no hubiera contenido tanta verdad sobre la condición humana, su nombre habría sido olvidado hace siglos. Pero una de sus historias más famosas, la destrucción cataclísmica de la antigua civilización de la Atlántida, es la que más ha fascinado tanto historiadores como aventureros. Platón contó la historia de la Atlántida alrededor del año 360 a. C. Los fundadores de este continente perdido eran mitad dioses y mitad humanos. Crearon una civilización utópica y se convirtieron en una gran potencia. Según filósofo griego, estaba formado por islas concéntricas separadas por amplios fosos y unidas por un canal que penetraba en el centro. Las exuberantes islas contenían oro, plata y otros metales preciosos y sostenían una abundancia de fauna exótica y rara.

Al parecer, la Atlántida existió hace unos 9.000 años antes de su propio tiempo, y que su historia había sido transmitida por poetas, sacerdotes e historiadores. Sin embargo, los escritos de Platón sobre la Atlántida son los únicos registros conocidos de su existencia. Pero esto no ha evitado que muchas personas a lo largo de la historia han llegado a perder sus fortunas, y en algunos casos incluso sus vidas, buscando la Atlántida. Hay muchas teorías sobre dónde estaba la Atlántida: en el Mediterráneo, en la costa de España, incluso bajo lo que hoy es la Antártida. Hasta el momento nadie ha sido capaz de encontrar ninguna evidencia de su existencia, ¿pero y si la Atlántida se encuentra en un lugar imposible de acceder, más allá de los limites conocidos de la Tierra? Pues tal vez ahora tengamos respuestas a uno de los grandes misterios de nuestra historia.

Misteriosas estructuras en el interior de la Tierra

Los científicos han descubierto una vasta estructura hecha de material denso que ocupa el límite entre el núcleo externo líquido de la Tierra y el manto inferior, una zona a unos 3.000 kilómetros debajo de nuestros pies. La estructura, conocida como zona de ultra baja velocidad (ULVZ), se encuentra en el límite entre el núcleo fundido sobrecalentado de la Tierra y el manto sólido, y debajo de las islas volcánicas Marquesas en la Polinesia Francesa en el Pacífico Sur, según un estudio publicado en la revista Science.

El equipo internacional de la Universidad de Maryland (UMD), la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Tel Aviv, Israel, también encontró evidencias que sugiere que un ULVZ previamente identificado debajo de las islas de Hawái en el límite del manto central es mucho más grande de lo que se pensaba.

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Las ULVZ se encuentran en el fondo de las plumas mantélicas de la Tierra, características geológicas donde se cree que el material rocoso caliente se eleva desde el límite del manto central hasta la corteza exterior del planeta, lo que lleva a la creación de islas volcánicas, como Hawái y las Marquesas. De hecho, el ULVZ ubicado debajo de Hawái es el mayor ejemplo conocido por la ciencia. Los científicos pudieron detectar las estructuras mediante el análisis de datos sobre ondas sísmicas, que pueden revelar estructuras subterráneas ocultas a medida que viajan a través del planeta.

Estas ondas sísmicas, que son generadas por terremotos, viajan miles de kilómetros debajo de la superficie. Pero a medida que el material que atraviesan varía en densidad, temperatura o composición, las ondas cambian de velocidad, se doblan o se dispersan, produciendo ecos que los científicos pueden detectar utilizando instrumentos conocidos como sismómetros. Usando estos datos, los investigadores pueden crear una imagen de la roca que se encuentra debajo de la superficie y estimar sus propiedades físicas. En el último estudio, los autores utilizaron un algoritmo de aprendizaje automático llamado “Sequencer (Secuenciador)” para analizar simultáneamente alrededor de 7.000 registros de ondas sísmicas, conocidos como sismogramas, generados por cientos de terremotos de más de 6.5 grados que sacudieron la región del Pacífico entre 1990 y 2018. Estas ondas difractan a lo largo del límite entre el núcleo y el manto, proporcionando una visión integral de la Tierra profunda debajo de la región del Pacífico.

“Al observar miles de ecos del límite del manto central al mismo tiempo, en lugar de centrarse en unos pocos a la vez, como suele hacerse, hemos obtenido una perspectiva totalmente nueva”, dijo en un comunicado Doyeon Kim, autor principal del estudio del Departamento de UMD de Geología. “Esto nos muestra que la región límite núcleo-manto tiene muchas estructuras que pueden producir estos ecos, y eso era algo de lo que no nos habíamos dado cuenta antes porque solo teníamos una visión estrecha”.

Para su sorpresa, los investigadores encontraron que casi la mitad de las ondas difractadas habían sido dispersadas por estructuras tridimensionales cerca del límite entre el núcleo y el manto, desvelando nueva información sobre esta región de la Tierra debajo del Pacífico. Encontraron muchas estructuras previamente identificadas, pero también una nueva zona de ultra baja velocidad debajo de las Islas Marquesas.

“Encontramos ecos en aproximadamente el 40 por ciento de todas las rutas de ondas sísmicas”, explicó Vedran Lekic, coautor del estudio de la UMD. “Eso fue sorprendente porque esperábamos que fueran más raros, y lo que eso significa es que las estructuras anómalas en el límite núcleo-manto están mucho más extendidas de lo que se pensaba”.

Los investigadores detectaron señales particularmente fuertes desde debajo de Hawái y las Islas Marquesas, lo que indujo la presencia de grandes ULVZ.

“Nos sorprendió encontrar una característica tan grande debajo de las Islas Marquesas que ni siquiera sabíamos que existía antes”, dijo Lekic. “Esto es realmente emocionante, porque muestra cómo el algoritmo Sequencer puede ayudarnos a contextualizar los datos del sismograma en todo el mundo de una manera que no podíamos antes”.

En el estudio, los científicos se centraron en los ecos producidos por una clase específica de ondas sísmicas conocidas como ondas de corte. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, las ondas de corte mueven el suelo de un lado a otro perpendicular a la dirección en que se mueve la onda. Cuando se observa un solo sismograma, es difícil distinguir los ecos generados por las ondas de corte difractadas del ruido aleatorio. Sin embargo, observar muchos sismogramas grabados simultáneamente puede proporcionar información valiosa sobre el interior de la Tierra.

A pesar de los últimos hallazgos, los científicos aún saben relativamente poco sobre la composición de las ULVZ. Sin embargo, estudios como el último artículo podrían tener implicaciones para nuestra comprensión de los procesos geológicos, como la tectónica de placas, así como la evolución de nuestro planeta. Pero también son muchos los expertos que aseguran que este hallazgo demuestra que las misteriosas estructuras no serian de origen natural, más bien artificial. Incluso van más allá al asegurar que se trata del continente perdido, la Atlántida.

Hasta ahora se decía que la evidencia más obvia de que la Atlántida era un mito es que nunca se había encontrado ningún rastro a pesar de los avances en la oceanografía y el mapeo del fondo marino en las últimas décadas. Sin embargo, ahora ya tenemos pruebas de que hay misteriosas estructuras en el interior de la Tierra. Ahora solo nos queda poder viajar para saber qué son.

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