El traumatólogo y ex senador del Partido Socialista, Fulvio Rossi, se encuentra trabajando en el Hospital Salvador como parte del equipo especializado en rodilla. Actualmente coopera con el Servicio de Salud Metropolitano Oriente en el seguimiento de los pacientes que son Covid 19 positivo, velando que cumplan con el aislamiento, y en el caso que requieran de residencia sanitaria, se encarga de derivarlos.

Respecto a la pandemia, el ex parlamentario señala que lo más importante es actuar con unidad en estos momentos, enfatizando en que hay una parte de la oposición -de la cual él no se siente parte- que «está en una lógica que caiga el gobierno, que le vaya mal, y eso me parece deplorable desde el punto de vista político y ético».

Sobre la gestión del ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, sostiene quees de «luces y sombras», pero apunta: «El ex ministro no es un ogro como lo quieren pintar algunos». Le reconoce la dotación que hizo en la infraestructura hospitalaria, sobre todo lo que tiene que ver con camas críticas. Y cree que sus errores estuvieron en el manejo comunicacional y «una desconexión con la atención primaria».

-¿Qué rol ha asumido en esta pandemia como médico?

-En el Hospital Salvador, en donde soy parte del equipo de rodilla, estamos con muy pocos pabellones, porque todos los esfuerzos se están concentrando en dar una respuesta adecuada a la demanda de pacientes Covid. Ese es un problema porque muchos de nuestros pacientes evidentemente van a recibir atención tardía, yo siempre digo «los pacientes no Covid, van a sufrir las consecuencias también de la pandemia». Por otro lado estoy colaborando en el Servicio de Salud Metropolitano Oriente, todo lo que corresponde al Salvador, en el seguimiento de los pacientes que son covid positivo, y desde ese punto de vista velando que cumplan con el aislamiento, si requieren residencia sanitarias, derivarlos. Me han tocado casos bien dramáticos de mucho hacinamiento que demuestra por qué hay una explosión de contagios en comunas populares.

«Lamento mucho las descalificaciones personales, creo que aquí hay gente que el que está al frente políticamente hablando es un adversario al cual hay que destruir y yo eso lo lamento mucho. El ex ministro no es un ogro como lo quieren pintar algunos».

-Usted como médico y político ¿qué le pareció la gestión del ex ministro Jaime Mañalich? ¿Cuáles fueron sus grandes aciertos y sus mayores problemas?

-De luces y de sombras. El acierto fundamental fue dotar de una infraestructura en cuanto a camas críticas a nivel hospitalario para poder dar cuenta de los paciente más grave, y con eso poder evitar el famoso dilema de la «última cama», esa tarea la cumplió. Creo que los errores fundamentales tuvieron que ver con una desconexión con la atención primaria en el sentido de que si hay alguien que puede hacer una adecuada trazabilidad de los contactos para aislarlos, evitar el contagio masivo, es la atención primaria, porque las seremías no tienen la capacidad en cuanto a recursos humanos necesaria para eso, y eso es una autocrítica que tenemos que hacer también. Cuando hicimos la reforma de salud del Auge, la autoridad sanitaria y las seremías quedaron muy debilitadas, eso es algo que hay que rectificar. También hubo problemas comunicacionales, creo que es muy importante explicarle a la gente en términos sencillos el por qué de cada decisión que se toma-

«Creo que hay ciertas fuerzas políticas que no están por el diálogo, el diálogo no está en su ADN, lo que ellos quieren es debilitar la institucionalidad, y ese es su objetivo político».

-¿Y cómo ha visto a la oposición durante esta pandemia?

-Hay una parte de la oposición que ha negado la sal y el agua eso es así efectivamente. Los sectores más radicales de la oposición yo los veo en una lógica no de colaboración, sino en una lógica de que caiga el gobierno, que le vaya mal, y eso me parece deplorable desde el punto de vista político y ético. Esto no quiere decir que yo esté defendiendo la gestión -que acabo de señalar que tiene hartas sombras-, pero también me gustaría ver una oposición que tuviese la capacidad de hacer propuestas. Estoy convencido de que hay una izquierda que fue la que lideró los gobiernos más exitosos del Chile reciente, donde estuvo mi ex partido, el Partido Socialista, el PPD, la DC, el PR, esa izquierda democrática, con capacidad de diálogo, que no negó la sal y el agua nunca, esa izquierda tiene que asumir hoy día un protagonismo mayor. Yo veo que esa izquierda está adormilada, ha sido pasada a llevar por este fanatismo de grupos más ultras del Frente Amplio y del Partido Comunista, y son izquierdas muy distintas. Chile necesita de la izquierda que quiere construir diálogo y creo que aquí hay dirigentes políticos que no tienen sentido patriótico. Si aquí no se trata que le vaya bien o mal a Piñera, aquí se trata que logremos controlar la pandemia no solamente del punto de vista sanitario, sino también hacernos cargo de las consecuencias tremendas desde el punto de vista económico, la cantidad de gente que va a engrosar las filas de la pobreza, los empleos destruidos que no va a ser fácil recuperar, el desafío es muy grande.

«La Comisión Investigadora de fallecidos por Covid impulsada por la Cámara es demencial, porque eso cuesta vidas, lo digo claramente, porque distrae horas hombres y mujeres que deberían estar siendo destinadas a planificar y a fortalecer la estrategia para combatir esta pandemia».

-En 2018, cuando era gerente general de la Clínica Las Condes, el ex ministro Mañalich le ofreció tomar una pasantía en el equipo de Traumatología del establecimiento que usted aceptó, ¿han conversado en estos días?

-Alguna vez le mandé algún mensaje, pero no conversé con el. El ex ministro es muy brillante, pero le cuesta mucho pedir ayuda y creo que eso terminó pasándole la cuenta. Sí hice una pasantía. Yo estaba reinsertándome en mi especialidad, que es rodilla, y estuve un mes con el equipo de rodilla de la Clínica Las Condes -no remunerado por cierto-, una súper buena experiencia y eso se lo agradezco mucho. Yo lamento mucho las descalificaciones personales, creo que aquí hay gente que cree que quien está al frente políticamente hablando es un adversario al cual hay que destruir y yo eso lo lamento mucho. El ex ministro no es un ogro como lo quieren pintar algunos, es un hombre con fortalezas y con debilidades, también hay que decir que más allá de los errores que haya cometido, por Dios que estamos frente a una crisis sin precedente. He conversado con muchos epidemiólogos y dicen que estamos frente al ensayo y al error, porque nadie sabe bien, ni siquiera sabemos qué inmunidad deja la infección por Covid, no tenemos claro eso. Aquí también hay mucha soberbia de muchos, especialmente de las personas que se las dan de epidemiólogos, y que no tienen idea de medicina. Creo que hay que ser más humilde, hay que admitir que muchas cosas no las sabemos.

-¿Qué le parece el nombramiento del nuevo ministro, Enrique Paris?

-Le deseo el mayor de los éxitos, fue profesor mío en la Universidad Católica, es un hombre muy dialogante. Ya empezaron algunos a descalificarlo desde el día uno, eso demuestra justamente que hay una parte de la oposición que no está por que al país le vaya bien, y eso es lo que yo critico. Por eso yo hago este llamado, porque converso con mucha gente que está en otra lógica, que le puede ayudar mucho al gobierno a sacar adelante esta crisis, si al final del día esto no tiene que ver con el éxito o fracaso del gobierno, esto tiene que ver con el éxito o fracaso nuestro como país, como sociedad.

«Me gustaría ver una oposición que tuviese la capacidad de hacer propuestas».

-Espacio Público planteó la necesidad de entrar en especie de «hibernación» debido a las altas cifras de contagio. En su Twitter, usted publicó: «Trazabilidad, testeos y aislamiento efectivo de contagiados junto con cuarentena de contactos estrechos es lo que se debe mejorar. Hibernación es mejor para los osos que para combatir pandemia!».

-Sobre la pandemia efectivamente hay mucha gente que opina como si fueran expertos y no tienen idea de salud pública o epidemiología. Esto es una crítica también a las universidades que sí tienen esa expertise. Hibernar lo único que va a conseguir es que haya más informalidad y menos control sanitario. Hay que reforzar la alianza con la atención primaria y usar residencias sanitarias que muchas están vacías. En Chile cualquiera opina como si fuera de John Hopkins.

-Sectores del PC y del FA han dicho que estudian una posible acusación constitucional contra el ex ministro. ¿qué opina al respecto?

-Eso sería una expresión de mezquindad, pero no solo eso. El otro día vi al ex presidente de la Cámara (Iván Flores) decir que «llegó el momento de presentar la censura de la mesa», ¿qué señal le estamos dando al país? Es lo mismo cuando se pide que presentemos una ley express para salvar a los alcaldes de la ley de la reelección, es no entender nada lo que está pasando con la sociedad, la sociedad requiere confianza y para eso lo más importante es que la clase política sea transparente, honesta, responsable, esos son los atributos que la gente valora justamente en el mundo político.

-Sobre el acuerdo nacional, el PC no se sentó a la mesa, y RD se bajó antes de la firma del acuerdo. ¿cuál es su análisis al respecto?

-Hay ciertas fuerzas políticas que no están por el diálogo, el diálogo no están en su ADN, lo que ellos quieren es debilitar la institucionalidad, y ese es su objetivo político. Puede ser un objetivo legítimo, pero no tiene nada que ver con los objetivos de los cuales me siento parte. Me siento parte de una izquierda muy distinta, una izquierda que dialoga, muy distinta al PC y al FA, por lo que no hay mucho más que hablar con ellos, se restaron de un acuerdo y el país y la historia los va a juzgar porque este es un momento donde solo hay espacio para el amor y el patriotismo, como decía José Martí, ya que conocen a los escritores cubanos, para conductas patrióticas, no para la mezquindad.

-Por otra parte, usted felicitó al PS, PPD y DC por «concurrir a una acuerdo que es bueno para Chile. Han demostrado que una nueva izquierda y una nueva oposición no solo es posible sino también necesaria»…

-Pienso que hay un espacio aún en la política chilena para una izquierda moderna y democrática, abierta al diálogo y a construir grandes acuerdos. No soy partidario de alianzas meramente electores si no hay coincidencias en el tipo de país que se quiere construir. La Nueva Mayoría fue expresión de aquello y fue un fracaso.

-¿Y sobre la comisión investigadora respecto a las muertes por Covid-19?

-Eso es demencial, porque eso cuesta vidas, lo digo claramente, porque distrae horas hombres y mujeres que deberían estar siendo destinadas a planificar y a fortalecer la estrategia para combatir esta pandemia, esas horas se pierden en largas reuniones y citaciones en el Congreso. Cualquier tipo de responsabilidad política está bien que se vea, pero no es el momento hoy día, absolutamente inoportuna. Yo creo que ningún país del mundo, los Congresos tienen a comisiones investigadoras en el peor momento de la crisis.

«El Colmed no es un referente técnico, es un gremio, entonces hay un error al considerar que el Colmed es una sociedad científica».

-Sobre el rol del Colegio Médico en esta pandemia, ¿ve una posible plataforma electoral para Izkia Siches?

-No solo la doctora Siches, a todos los dirigentes del Colmed les gusta la política y finalmente han entrado a la política de lleno, Enrique Accorsi, Juan Luis Castro, y todos han sido presidente. El mismo Enrique Paris ha sido presidentes del Colmed y hacen política, esa es no una rareza, lo importante es que el Colmed tenga una lógica de colaboración, yo creo que lo que hoy necesita Chile es unidad de todos los sectores. El Colmed no es un referente técnico, es un gremio, entonces hay un error al considerar que el Colmed es una sociedad científica. El Colmed no es una sociedad científica. Nunca lo ha sido.

-Usted firmó la carta de apoyo a Cristián Warnken. ¿Por qué cree que se lo criticó? ¿Se censura a quienes se muestran más dispuestos al diálogo?

-Hay un discurso moralizante una vez más de una parte de la izquierda que tiene un nivel de intolerancia, en donde no solo se ve en que el que piensa distinto una opinión divergente, sino que se ve una opinión inmoral. El hecho que Cristián Warnken entrevistara al ex ministro de Salud, lo hace ser moralmente repudiable, no hay una crítica política que podría ser legítima, o cuando descalifican a Javiera Parada. Una cosa es que uno puede decir «bueno, qué representativa tiene una persona», eso es un debate político, otra cosa muy distinta es tratar de degradar a la persona desde el punto de vista humano y menoscabar su dignidad como ser humano, eso nos hace muy mal como sociedad, y eso es lo que pasó con Cristián Warnken que creo que es una persona de tremenda lucidez y una luz en medio de este oscurantismo intelectual que existe de tanta frivolidad y tanta falta de sobriedad.

Por Sofía Del Río para ellibero.cl

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