El presidente del Banco Central, Mario Marcel, volvió a exponer este jueves el Informe de Política Monetaria (IPoM) publicado ayer por el ente rector y que vaticina que la economía chilena caerá hasta un 7,5% este 2020 ante el shock del covid-19. Ante dicho escenario, sostuvo que las respuestas articuladas a nivel local se asemejan más a las llevadas a cabo por los países más desarrollados.

Así, en su presentación en Icare, el economista reiteró que el PIB de Chile registrará su peor desempeño en 35 años y que para el mundo la actividad anotará su mayor caída en desde la Segunda Guerra Mundial (1945).

Sin embargo, destacó: “Las autoridades no se han quedado de brazos cruzados frente a un escenario tan dramático como al que nos estamos enfrentando: los bancos centrales y los gobiernos a nivel mundial han articulado respuestas inéditas para este escenario”.

“Por supuesto la magnitud de esas respuestas ha dependido del espacio fiscal y financiero con el que cuentan, y del respaldo o no que puedan tener”. En esa línea, agregó: “En Chile, hemos estado más cerca de lo que han hecho los países más desarrollados gracias a los ahorros y la austeridad y la responsabilidad con la que actuamos en años anteriores”.

Finalizada su exposición y llegado el momento de las preguntas, Marcel volvió a tocar el tema, después de ser consultado por cuánto puede cambiar el marco económico del país en un proceso constituyente como el que se espera que se lleva a cabo una vez terminada la pandemia.

“Bueno, creo que esta experiencia que estamos teniendo hoy día es muy revelados y es especialmente reveladora cuando la comparamos con la realidad de otros países en estas mismas circunstancias”, inició su respuesta.

“Hoy día, es cierto, en Chile tenemos tasas altas de contagios y nos preocupa lo que está ocurriendo con la pandemia, pero por otro lado hemos tenido una capacidad de respuesta respecto de sus efectos económicos que es bastante mayor que la de otros países emergentes y es mayor porque nosotros justamente manejamos nuestra economía con responsabilidad, acumulamos reservas y fuimos mejorando nuestros marcos de política, ganamos espacio para la política fiscal y monetaria, y es lo que hoy día estamos usando”, subrayó el presidente del Central.

“Yo he mencionado en más de una oportunidad que cuando me toca hablar con mis colegas de la región me encuentro con muchos de ellos que me dicen que no pueden hacer nada más porque su situación fiscal es demasiado precaria, otros que no tienen las instituciones que les permitan llegar con subsidios a los más pobres, entonces los tienen que llamar a postular o a recurrir a otro tipo de mecanismos”, contó.

En el caso de los bancos centrales, comentó que algunos “puede que no tengan la credibilidad suficiente para que sus decisiones no produzcan una mayor inestabilidad en los mercados o conspiren contra la posibilidad de alcanzar sus objetivos de política”.

Entonces, “aquello que durante muchos años fue, llamémosle, ‘un acto de fe’ en el sentido de que si éramos disciplinados íbamos a estar en condiciones de enfrentar mejor escenarios adversos, hoy día lo estamos constatando en la práctica y cuando lo constatamos hoy día en la práctica, creo que nos podemos preguntar qué es lo que nos habría pasado si es que no hubiéramos actuado con toda esa responsabilidad en los años anteriores”.

Entre esas preguntas que dijo que deberíamos hacernos, también planteó: “Si en lugar de tener una deuda de 30% del PIB al comenzar este periodo, hubiésemos tenido una deuda de 80% como la que tiene Brasil; si tuviéramos un sector informal mucho mayor sin una red social potente, como lo que ocurre en buena medida en Perú, en fin. Todos estos son elementos que yo creo que hoy día nos deberían decir algo en camino de una discusión constitucional”.

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