Revuelo generó la ceremonia fúnebre de Bernardino Piñera, ex arzobispo y tío del Presidente Sebastián Piñera, por lo que fue definido como el incumplimiento del protocolo establecido para los funerales covid-19, situación que fue descartada desde el Gobierno.

La muerte del religioso fue confirmada ayer desde La Moneda por la ministra vocera Karla Rubilar, indicando que, al momento del deceso, el hombre de 104 años había superado el contagio por covid-19 que incluso lo llevó a hospitalizarse a fines de mayo.

Horas después, desde la Segegob se informó que el certificado de defunción sostenía como causa de muerte una neumonía por el coronavirus.

Los funerales se llevaron a cabo la tarde de este domingo y contaron con la presencia del Mandatario y la Primera Dama, Cecilia Morel. Fue una imagen de dicho momento el que causó los cuestionamientos: se observa que una persona abre el ataúd, mientras que el Presidente se acerca a mirar. Incluso se escuchan algunas voces diciendo que “no se puede abrir”.

Aquella situación fue una de las más mencionadas en redes sociales, mientras que el diputado Gabriel Ascencio (DC) pidió iniciar un sumario sanitario y una investigación al Ministerio Público.

“Ingresé un oficio solicitando a la autoridad sanitaria que instruya un sumario por los evidentes incumplimientos a los protocolos ocurridos el día de ayer en el funeral de Bernardino Piñera. Nadie está por sobre la ley”, dijo el parlamentario a través de su cuenta de Twitter.

Ante ello, tanto el ministro de Salud, Enrique Paris, como la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, criticaron la “instrumentalización” del hecho, asegurando el cumplimiento de protocolos.

“En circunstancias de tanto dolor, creo que utilizar esta situación por parte un parlamentario, que tiene derecho a fiscalizar, me parece que no es lo más adecuado. Los protocolos se han cumplido”, dijo hoy Paris.

El protocolo para funerales

De acuerdo a Daza, fueron 18 personas las que asistieron al funeral de Piñera, los cuales mantuvieron la distancia social exigida. Así también, acotó, el féretro tenía el vidrio que lo califica como sellado. “El protocolo se cumplió 100%”, aseguró.

Desde la seremi de Salud metropolitana enviaron a Emol el documento en cuestión, emanado bajo el nombre “Protocolo de funerales en contexto de pandemia por covid-19”, y el cual no distingue entre fallecidos sin el virus, contagiados o recuperados, para conocer las medidas dispuestas.

Este parte indicando que “el cadáver de un fallecido por covid-19 no significa un riesgo sanitario mayor al que ya existe previamente por la enfermedad”, y que “el riesgo reside en la posibilidad de aglomeración de personas asistentes al funeral”.

Todo el proceso, tanto velorio, ceremonia o entierro, debe realizarse en un lugar determinado especialmente para ello -por lo que se prohíbe la celebración de velorios en domicilios-, teniendo además una duración máxima de 90 minutos y debiendo contar con la asistencia máxima de 20 personas, quienes deberán mantener la distancia de un metro.

“Se restringe la asistencia de personas que la Seremi de Salud determinó como contactos estrechos para covid-19 quienes deben permanecer en cuarentena”, se agrega. Se recomienda no utilizar decoración, como velas, flores y otros, para así evitar la cadena de contagio por contacto, y se precisa que la forma de sepultura dependerá de la voluntad de la familia, ya sea inhumación o cremación.

“Cuando se trata de inhumación, el cadáver se debe encontrar siempre en un ataúd sellado. No es necesario un ataúd especial, ya que estos siempre deben ser herméticos e impermeables. Posterior a la ceremonia se debe realizar desinfección del lugar”, cierran.

El protocolo no hace mención sobre la utilización de una bolsa impermeable para el proceso. Y es que el Minsal emitió el pasado 10 de marzo un documento para el manejo de cadáveres en casos de covid, en el que se disponía, entre otras cosas, que el ataúd estaría cerrado, conteniendo el cadáver que, a su vez, estaría dentro de dicha envoltura.

Ante ello, desde la cartera explicaron que aquel documento contenía principalmente recomendaciones y medidas obtenidas de otros países, y que el protocolo formal se emitió con posterioridad, una vez que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se refirió al procedimiento. En este, en tanto, no se consideran dichas bolsas.

“Es importante considerar que una persona fallecida por covid-19 no significa un riesgo sanitario mayor al que ya existe previamente por la enfermedad. En línea con las recomendaciones técnicas de la OMS, los protocolos para el manejo de cadáveres con covid-19, no son diferentes a los que se deben aplicar para evitar la transmisión de cualquier enfermedad infecciosa. Por otro lado, el cuerpo de una persona fallecida por covid-19, tiene un bajo riesgo sanitario, aunque el manejo de forma segura, requiere de la utilización de elementos de protección personal”, indicaron desde el ministerio.

Medidas para trabajadores

Los trabajadores de servicios funerarios y cementerios también deben cumplir una serie de medidas, entre las que se consideran, en caso de contacto directo con cadáveres y alto riesgo de contagio, utilizar elementos de protección personal.

Así también, facilitar las condiciones y los implementos necesarios para el lavado de manos frecuente con agua y jabón; disponer de solución de alcohol gel permanentemente para el trabajador que no tiene acceso a ello de manera frecuente; y realizar constante limpieza y desinfección de superficies.

Se exige además la misma distancia social de un metro, cubrir la boca y nariz al toser y estornudar, abstenerse de tocar nariz, boca y ojos, evitar contacto físico al saludar, realizar desinfección del medio de transporte cada vez que se realice traslado y mantener ambientes limpios y ventilados.

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