Ponga su dedo índice delante de usted y mírelo con un ojo cerrado. Cambie de ojo y verá cómo el dedo parece moverse varios centímetros. Si supiera cuánto se mueve el dedo y qué distancia separa sus ojos podría calcular la distancia a la que se encuentra su dedo por medio de sencillos cálculos trigonométricos. Así es como en astronomía se realiza el paralaje y se calcula la posición y la distancia a la que están las estrellas. En vez de con ojos, se observa la posición de las estrellas en la bóveda celeste a medida que la Tierra recorre su órbita.

Ahora, por primera vez, una nave espacial ha mandado unas fotografías desde tan lejos que las estrellas aparecen en distintas posiciones en comparación con lo que vemos desde la Tierra. Le debemos este logro a la sonda «New Horizons», de la NASA, que en 2015 sobrevoló las cercanías de Plutón, y que está a más de 6.400 millones de kilómetros de la Tierra. Está tan lejos que una señal de radio, que viaja a la velocidad de la luz, tarda seis horas y media en llegar a la nave desde nuestro planeta.

«Se puede decir que la “New Horizons” está mirando un cielo extraterrestre, distinto a cualquiera que veamos desde la Tierra», ha dicho en un comunicado de la NASA Alan Stern, investigador principal de la misión. «Y esto nos ha permitido algo que no habíamos podido hacer hasta ahora: ver las estrellas más cercanas visiblemente desplazadas de las posiciones que vemos desde la Tierra».

Animación con las dos posiciones de Próxima Centauri, una de las estrellas cuyo desplazamiento se ha observado gracias al cambio de perspectiva de la «New Horizons»
Animación con las dos posiciones de Próxima Centauri, una de las estrellas cuyo desplazamiento se ha observado gracias al cambio de perspectiva de la «New Horizons»

Estrellas cambiadas de lugar

La «New Horizons» no es la nave más lejana, puesto que le cede ese honor a las sondas Voyager, dos naves que están situadas más allá de la heliosfera, la zona dominada por el viento solar. Pero estos dos vetustos aparatos, lanzados a finales de los setenta, ya están ciegos. Solo tienen activados dos instrumentos para medir campos magnéticos y partículas cargadas.

Sin embargo, la «New Horizons» todavía cuenta con instrumentos ópticos activos mientras se dirige a las afueras del sistema solar, tras visitar Arrokoth, antes llamado Ultima Thule, en 2019 (aquí puedes leer sobre el espectacular viaje de la sonda).

De hecho, los pasados 22 y 23 de abril la «New Horizons» activó su cámara telescópica de largo alcance y se fijó en dos estrellas cercanas, en términos astrofísicos: Próxima Centauri y Wolf 359, a 4,4 años luz y 7,8 años luz, respectivamente.

Al comparar lo observado por la sonda con el campo captado por telescopios terrestres, justo en la misma fecha, los científicos han mostrado claramente cómo las estrellas se mueven, con la misma facilidad que se puede guiñar un ojo u otro para ver cómo nuestro dedo parece cambiar de posición.

El experimento de paralaje más lejano

«Este experimento proporciona la línea de base para paralaje más extensa, con más de 6.400 millones de kilómetros (esta distancia equivaldría a la separación entre los ojos, cuando se quiere medir a qué distancia está nuestro dedo) y es la primera demostración de un paralaje fácilmente observable», ha dicho Tod Lauer, miembro de la misión «New Horizons».

Tal como ha añadido Brian May, astrofísico colaborador de la «New Horizons» y ex-guitarrista de Queen, estas fotografías «emplean la mayor distancia entre puntos de vista en 180 años de estereoscopía».

Gracias a la incomparable perspectiva de la sonda «New Horizons», un fenómeno que normalmente solo se puede observar con instrumentos muy precisos, ahora se ha podido ver a simple vista, y resulta muy evidente en mapas tridimensionales.

Los científicos de la NASA creen que esta técnica podría servir en el futuro para que los exploradores interestelares se orientasen en la galaxia, tal como hacían los navegantes de los océanos en el pasado.

De momento, sin embargo, el rastreo por ondas de radio de la red de espacio profundo de la NASA es mucho más preciso para medir distancias y posiciones, al menos dentro del sistema solar. Todavía falta para que un humano pueda ver con sus propios ojos la Vía Láctea desde otra perspectiva que no sea la terrestre.

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