Vivimos en una sociedad en la que el alcohol está muy integrado en la vida social, e incluso, cotidiana. Como prueba de ello es la alta demanda de cerveza en esta cuarentena. Esto demuestra que, por norma general, no solamente consumimos en los ambientes festivos o sociales, sino también en la esfera privada del hogar. Otra muestra de su sempiterna presencia es el aluvión de denuncias por botellón nada más relajar las medidas de confinamiento.

En realidad, se trata de una bebida a la que se recurre tanto como para divertirse como para cuando estás triste o aburrido, de ahí su extrema peligrosidad. Además de problemas neuronales progresivos, también acaba dañando nuestro hígado y páncreas, aumentando las posibilidades de sufrir una enfermedad grave en el futuro como el cáncer. Por ello, si quieres llevar una vida saludable deberás eliminar el alcohol completamente de tu dieta o, como mucho, reservar una muy pequeña cantidad para las comidas.

Si intoxicas al cuerpo con alcohol, el hígado no puede eliminar como debería otro tipo de sustancias, entre ellas los lípidos

Por su parte, el hígado, es el órgano interno más grande del cuerpo humano. Realiza más de 500 funciones y es conocido como “el laboratorio del cuerpo”, ya que se encarga de metabolizar las grasas, los carbohidratos y las proteínas, producir bilis o desintoxicar la sangre. De ahí que cuando envenenamos a nuestro cuerpo con etanol sea el encargado de filtrar esta sustancia de la sangre tras ser absorbida por el estómago y el intestino delgado.

La revista ‘Eat This Not That!’ ha elaborado una lista de los efectos que le suceden a este órgano cada vez que decides empinar el codo. Y atención: a juzgar por la gravedad de las consecuencias a largo plazo, te recomendamos eliminar su consumo de manera total cuanto antes.

Tu cuerpo no se desintoxica correctamente

El trabajo principal del hígado consiste en filtrar las toxinas de la sangre. Cuando bebes, el hígado reconoce al alcohol como una toxina y comienza a trabajar para eliminarlo del cuerpo. Por ello, no podrá eliminar otras sustancias igualmente nocivas para el cuerpo. Este órgano convierte el etanol en una sustancia tóxica llamada acetaldehído, y finalmente en agua y dióxido de carbono que terminas excretando. Si el acetaldehído se acumula en el cuerpo en exceso no se suprimirá totalmente. Esta es la razón por la que al día siguiente de haber bebido puedes tener resaca.

No quemas las grasas

De nuevo, si intoxicas al cuerpo con alcohol, el hígado no puede eliminar como debería otro tipo de sustancias, entre ellas los lípidos. Si sueles beber con frecuencia, el daño es mayor, ya que además de que el acetaldehído dañe el hígado, la grasa también se almacena en cualquier parte del cuerpo, incluido el propio hígado. Esto puede producir una afección grave llamada enfermedad del hígado graso.

El riesgo de hepatitis aumenta

El acetaldehído tóxico por beber alcohol puede desencadenar una inflamación en el órgano que destruye sus células, causando una enfermedad llamada hepatitis alcóholica. “Si se diagnostica, debes dejar de beber alcohol por completo, ya que de lo contrario si sigues consumiendo corres un alto riesgo de producir un grave daño hepático y morir”, advierte la Clínica Mayo.

Cirrosis

Si la hepatitis alcóholica persiste, el hígado comienza a sufrir cicatrices. Este tejido cicatricial impide que funcione con normalidad, lo que a su vez produce una enfermedad llamada cirrosis. Mientras que la hepatitis es reversible, la cirrosis no. A medida que avanza, el hígado cada vez tiene mayores dificultades para filtrar la sangre, y el órgano comienza a fallar, lo que requiere un trasplante como única opción.

Y más probabilidades de sufrir cáncer

La mayoría de las personas a las que se les diagnostica cáncer en este órgano tienen algún antecedente cirrótico, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer. Por ello, lo mejor será que abandones por completo esta manía si quieres ver aumentar tu esperanza de vida y no desarrollar graves problemas de salud en el futuro. Además, a medida que envejecemos el estómago y el hígado tienden a encogerse de forma natural, acortando el tiempo que tarda el alcohol en llegar al hígado y por tanto restándole capacidad para desintoxicar la sangre y el cuerpo.

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