La propuesta de retirar fondos de pensiones para enfrentar la actual crisis volvió a tomar fuerza, luego de que el presidente de RN, Mario Desbordes, se sumó a la idea esta semana.

Pero lo que no ha cambiado es la opinión de los expertos, quienes aseguran que es una mala idea. En paralelo, la Ocde publicó un informe esta semana sobre pensiones en tiempos de Covid-19, donde si bien indica que tiene efectos negativos, no cierra totalmente la puerta a esta opción. Allí concluye que las personas que hacen políticas públicas y los reguladores deben “permitir el acceso a los ahorros para la jubilación como una medida de último recurso y en función de circunstancias excepcionales específicas individuales”.

El documento advierte que el retiro de pensión “podría llevar a materializar pérdidas temporales del valor de los activos, problemas de liquidez y gestión de inversiones para los fondos de pensiones y, lo que es más importante, la insuficiencia de ingresos para la jubilación”.

La Ocde afirma que actualmente varios países permiten retiros parciales de pensión en circunstancias específicas, individuales, y excepcionales: “situaciones difíciles como el desempleo acompañado de grandes y prolongadas pérdidas de ingresos, o enfermedades terminales. Estos programas deben mantenerse para las personas que más lo necesitan”.

Pero cree que deben seguir como eso: situaciones puntuales. Y agrega que los principales mecanismos de emergencia que tienen los gobiernos para paliar falta de ingresos de las personas, son los programas de ayuda, como los de desempleo.

Con todo, comenta que para enfrentar esta crisis, hay países que han permitido retirar una parte de los fondos, y otros han posibilitado pausar las cotizaciones. El informe menciona en estos casos a Bélgica, Australia, Canadá, Colombia, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Islandia, Perú, Portugal, Eslovaquia, España, Reino Unido, y EEUU. Sin embargo, dice que son políticas de alivio de corto plazo, “pero puede tener un costo potencial para los ingresos futuros de jubilación”.

La voz de los expertos

¿Es una buena idea retirar fondos de pensiones? Para Sebastián Izquierdo, director ejecutivo del centro de estudios Horizontal, ligado a Evopoli,
“no solo perjudica las pensiones futuras y rema en dirección contraria a lo que han buscado distintos gobiernos, de forma transversal. Es una medida que, detrás del término ´heterodoxia´, esconde un peligroso simplismo y desconexión con los datos que no se hace cargo de la complejidad de los problemas presentes”.

Según el economista Andras Uthoff, la medida “estaría acentuando los errores ya cometidos (por el gobierno) al minimizar el costo de la pandemia y obviar otras formas de financiamiento y hacerlo recaer en los trabajadores (en este caso en su escaso ahorro previsional a cambio de un bono del gobierno)”.

Para David Bravo, “frente a las necesidades de corto plazo que trae la emergencia ¿debe haber una respuesta contundente desde el Estado y las instituciones? La respuesta es sí, pero con los instrumentos correctos. Apuntar a ese objetivo con los medios equivocados (el retiro de fondos de pensiones) destruye la seguridad social”.

Un estudio hecho por Ciedess, concluye que si hoy los afiliados retiraran el 10% de sus fondos, en promedio podrían sacar $1.140.000. Sin embargo, a marzo de 2020 el 50% de los afiliados tenía un saldo menor o igual a $4 millones, por lo que el 50% de los potenciales beneficiarios accedería a un retiro menor o igual a $400.000.

Aunque los parlamentarios hablan de retirar un 10%, en realidad el proyecto que está en el Congreso y que los diputados quieren poner en tabla próximamente, plantea hacer un cambio constitucional que permita retirar hasta UF 150 ($4,3 millones) por esta vez, y que el Fisco reponga este dinero en el futuro.

El exsuperintendente de Pensiones, Alejandro Ferreiro, dice que es “una mala solución”, porque no focaliza en quienes efectivamente lo necesiten, y “el proyecto se da una vuelta larga para transferir recursos fiscales, pero generando el precedente riesgoso de permitir echar mano al fondo de pensiones”.

El economista Guillermo Larraín, dice que este proyecto generaría caídas importantes de activos, porque como las personas se volcarían a retirar dinero al mismo tiempo, las AFP tendrían que salir a vender instrumentos de forma masiva, lo que afectaría las pensiones de todos los afiliados, incluso de quienes no retiren fondos.

En tanto, Hugo Cifuentes, profesor de seguridad social de la UC, cree que “no es adecuado permitir el uso de los fondos de pensiones para finalidades distintas de las previsionales, ni siquiera como una medida de ultima ratio”. Añade que con el mismo gasto que se incurriría en esta propuesta, se podrían implementar otras medidas para la clase media.

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