No hubo ningún tipo de dudas. En la última reunión de política monetaria del Banco Central, el consejo del emisor coincidió en pleno en que no había otra opción que mantener la tasa de interés en el mínimo técnico de 0,5% y reforzar además el mensaje que permanecería allí por un período prolongado, incluso mayor que el que se estimaba con anterioridad.

Así se desprende de las minutas sobre esa reunión que publicó el Central en su página web esta mañana.

El documento señala además que todos los Consejeros concordaron en que los antecedentes disponibles eran concluyentes en cuanto a que la economía requería un mayor impulso monetario que debía ser implementado a través de medidas no convencionales.

Respecto de la magnitud del nuevo estímulo monetario, las minutas revelan que todos los consejeros coincidieron en que una cifra de hasta 10% del PIB parecía coherente con lo que la economía requería para atravesar eta coyuntura, permitir la convergencia de la inflación a la meta y asegurar la estabilidad financiera.

En su evaluación de la economía chilena, que tenía a la mano el dato de la caída de 14% del Imacec de abril, advirtió sobre un deterioro agudo del mercado laboral, lo que hacía anticipar caídas de actividad muy significativas en el segundo trimestre. “Estas iban mucho más allá de lo previsto en la proyección de marzo, justamente porque la evolución de la pandemia había sido peor que la prevista en esa época”, dijo el emisor.

Según la entidad dirigida por Mario Marcel, esto era coherente con medidas de confinamiento que habían sido más prolongadas y habían abarcado una proporción cada vez mayor del territorio, lo que impactaría el ritmo de la recuperación, dado que mientras más se prolongara la interrupción de las actividades económicas, más empeoraría la situación financiera y patrimonial de las empresas, familias y Gobierno.

Sobre la inflación, sostuvo que era llamativo que en prácticamente todos los países había estado por debajo de los pronósticos previos a la crisis, incluso cuando se corregía para descontar el efecto de las caídas del precio del petróleo.

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