La mayoría de las personas que decidieron retirar el 10% o parte de ello, para afrontar la crisis que se está viviendo en nuestro país a causa de la pandemia por el coronavirus, ha dejado en evidencia varios factores relevantes y que no todo es tan bueno ni tan malo, y los costos asociados al retiro del ahorro obligatorio desde una AFP.

Por una parte, se señala que la mayoría de las personas que están utilizando este recurso excepcional, que olvidó algunas reglas propias de la democracia y de la constitución, ha dejado en evidencia lo frágil , no sólo de nuestra carta magna, sino de lo permeable que, en ciertas ocasiones, nuestras autoridades deben sucumbir a necesidades propias de la contingencia y donde otros simplemente sacan provechos políticos, y el apetito se empieza a configurar como una arma peligrosa y  caer en tentaciones de ir por más.

Cuando el discurso, siempre fue que las entidades nos roban nuestros ahorros obligatorios para la futura pensión, hasta el momento se ha demostrado que “invertir” es sinónimo sino de hacer crecer y aumentar nuestra alcancía, que va construyéndose peso a peso, mes a mes y año a año, lo cual se utilizará más adelante, cuando llegue la hora de pensionarnos, en sus diversos tipos y modalidades.

Por otra parte, hay que señalar, que también el retiro de ese 10% del ahorro de la cuenta individual de cotizaciones obligatorias, se ha autorizado y utilizado para que algunos “papitos corazón”, se pongan al día con sus obligaciones de alimentos que les corresponde para el sustento de sus hijos menores, que muchas veces ignoran y sólo se acuerdan de ellos cuando están enfermos o con edad avanzada.

Cabe señalar, que las personas han tomado la decisión del retiro, para afrontar las dificultades propias que ha generado la pérdida del trabajo, de no calificar para beneficios estatales, de las cuarentenas desde marzo, y sin sueldos, en muchos casos es la única posibilidad de tener un ingreso, aunque ello perjudique su ahorro para su futura pensión.

Por último, hay que considerar que un estudio, demostró que ha aumentado el rechazo a nacionalizar los fondos de pensiones, como también ha ido variando la sensación en contra que se tenía de las AFP, por la desconfianza de no tener dinero fresco y a disposición del afiliado o pensionado por retiro programado. Sin embargo, al menos por el momento, este retiro está acotado a las circunstancias de la pandemia y es de esperar que, este consenso político, de permitir ese retiro, se prolongue y que sea un camino en que todos podamos transitar hacia un destino único y que éste sea mejorar las pensiones futuras.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotensiones.com