Con 20 años a la cabeza de Rusia, Vladimir Putin es uno de los presidentes que más tiempo lleva en el poder.

Según el medio ABC, la necesidad de gobernar en un “estado fuerte y sin disidencia” ha hecho que decenas de opositores al mandatario fueran encarcelados o han sido sospechosamente envenenados, asesinados o han sufrido graves accidentes, sin poder esclarecer quién está tras estos ataques.

La víctima más reciente es Alexei Navalny. El líder de la oposición de Rusia y principal adversario de Vladimir Putin fue hospitalizado y está en coma tras un presunto envenenamiento.

Según su vocera, Kira Yarmysh, Navalny, de 44 años, comenzó a sentir malestares durante un vuelo de regreso a Moscú desde la ciudad siberiana de Tomsk, por lo que el avión debió hacer un aterrizaje de emergencia antes de llegar a destino.

“Suponemos que Alexei fue envenenado con algo mezclado en el té. Fue lo único que bebió en la mañana. Los médicos dicen que la toxina se absorbió más rápido a través del líquido caliente”, dijo Yarmysh.

Pero Navalny no es el primer opositor que presenta una complicación súbita y grave de salud. El agente de los servicios de inteligencia Alexánder Litvinenko, la periodista Anna Politkóvskaya, el diputado Serguéi Yushenkov, la activista Natalia Estemírova, y el ex ministro y líder opositor, Borís Nemtsov, son parte de la lista de disidentes que han muerto durante el gobierno de Vladimir Putin.

Alexánder Litvinenko

El ex oficial del Servicio Federal de Seguridad ruso, Alexander Litvinenko, murió tras ser envenenado en un restaurante de Londres con polonio radiactivo, ciudad en la que vivía en calidad de refugiado tras escapar de Rusia.

Litvinenko se convirtió en el mayor opositor de Putin y al momento de morir se encontraba investigando las torturas en Chechenia.

Fue autor de dos libros donde acusaba a los servicios secretos de Rusia de llevar a cabo atentados terroristas para llevar a Vladimir Putin al poder.

En noviembre de 2006, Litvinenko fue hospitalizado y falleció tres semanas después. “Estoy seguro de que el señor Lugovoi y Kovtun colocaron el polonio 210 en la tetera”, dijo el juez británico a cargo de la investigación, refiriéndose a dos antiguos colegas de Litvinenko, quienes fueron considerados los principales sospechosos.

“Hay indicios que permiten concluir que fue asesinado por agentes de los servicios de inteligencia ruso en una operación probablemente aprobada por el presidente Putin”, dijo el juez en declaraciones citadas por la BBC.

Las balas contra los opositores

La periodista y activista por los derechos humanos Anna Politkóvskaya dedicó gran parte de su carrera a ser oposición al gobierno ruso. Tras ser detenida y torturada, publicó varios libros denunciando principalmente la actuación de Rusia en la guerra contra Chechenia, culpando directamente a Vladimir Putin.

Fue acribillada a tiros en el ascensor de su vivienda el 7 de octubre de 2006.

Una colaboradora cercana a Politkóvskaya que también fue encontrada muerta a balazos fue la activista por los derechos humanos y periodista Natalia Estemírova.

Tras ser secuestrada en Grozni, capital de Chechenia, en julio de 2009, fue encontrada con múltiples disparos en la cabeza. Dos testigos afirmaron haber visto que Estermírova siendo empujada al interior de un automóvil, mientras gritaba que estaba siendo secuestrada. Ese mismo día su cuerpo fue encontrado en una autopista cercana.

El diputado de oposición Serguei Yuchenkov también fue asesinado a balazos en Moscú el año 2003. Miembro del disuelto partido Rusia Liberal, Yushenkov, de 52 años, también estaba en contra de la guerra que Rusia le declaró a Chechenia desde octubre de 1999.

Recibió tres tiros por la espalda y sus asesinos dejaron la pistola homicida junto al cadáver.

El ex vice primer ministro y líder opositor Boris Nemtsov también fue asesinado a tiros por la espalda, el 27 de febrero de 2015.

Fuerte crítico de Vladimir Putin y la guerra contra Ucrania, Nemtsov fue uno de los líderes del movimiento opositor Solidárnost.

Nemtsov fue asesinado mientras caminaba con su pareja ucraniana Anna Durytska, un día antes de la marcha de la oposición Vesná (en ruso “primavera”), para protestar contra la crisis económica que vivía el país.

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