La prolongación de las clases a distancia provocaría un fuerte impacto en los aprendizajes de los estudiantes chilenos y profundizaría las brechas que existen entre ellos debido a su nivel socioeconómico, según arrojó un estudio elaborado en conjunto por el Banco Mundial y el Ministerio de Educación.

En la investigación se utilizó un instrumento desarrollado por la entidad internacional, que permite estimar el impacto del cierre de las escuelas en los sistemas educativos según distintos escenarios dependiendo de cuánto dure la suspensión de clases (seis meses y diez meses), y para los diferentes quintiles socioeconómicos.

Los resultados indican que si no se retoman las clases presenciales en un lapso de diez meses (es decir, lo que dura el año escolar) los estudiantes del país podrían perder, en promedio, un 88% de los aprendizajes de un año.

Los más afectados serían los alumnos de menores recursos (del quintil 1), que podrían dejar de recibir, en promedio, el 95% de los aprendizajes que debían adquirir. Mientras que los estudiantes de mayores recursos (quintil 5) podrían perder el 64%.

En tanto, si el cierre de las escuelas fuera de seis meses –tiempo que ya llevan sin clases presenciales la mayoría de los establecimientos del país–, los estudiantes podrían perder, en promedio, el 42% de los aprendizajes de un año.

/psg