Este domingo 12 de agosto, a las 00.00 horas regresamos al horario de verano en Chile. Las manecillas del reloj se adelantaron una hora y, aunque el objetivo es aprovechar y ahorrar energía, lo cierto es que tenemos menos luz para realizar nuestras actividades, lo que acarrea algunas alteraciones en nuestro organismo. La pregunta es, ¿el cambio de horario afecta el sexo y el rendimiento sexual? La respuesta es sí, pero vamos por partes.

¿Cómo afecta el horario de verano al sexo?

De acuerdo con  Manuel Martín-Loeches, del Instituto de Salud Carlos III, en información recopilada por la agencia EFE, que el día cuente con más o menos horas de luz sí puede afectar en el sexo y el apetito sexual.

“Con el cambio de horario es posible que las personas tengan hambre a deshoras, pero también influye en el apetito sexual. En el horario de verano incrementa la actividad sexual, por ejemplo“, precisó Martín Loeches.

Con base en estas declaraciones podemos advertir que, con menos horas de luz en el día, durante el horario de verano, es muy probable que se disminuya el deseo o las ganas de tener sexo.

El hipotálamo parece ser la culpable de las alteraciones sexuales durante el cambio de horario. Esta glándula está situada en la base cerebral y es la culpable de trastornos leves como el cansancio, alteraciones en el estado de ánimo y de ajustar el reloj interno del organismo.

El cambio de horario provoca sueño y afecta el humor

Otros elementos que se podrían ver mermados durante el  cambio de horario y que repercutirían en el desempeño sexual son el estado de ánimo y el sueño que deriva de la alteración al reloj biológico.

Tras el cambio de horario el cuerpo experimenta un mini jet-lag que afecta el sueño habitual, es posible que las personas durante los primeros días experimenten sueño en horarios no habituales y sensación de cansancio.

El cansancio, particularmente, provoca somnolencia, cambios de ánimo irritabilidad, mal humor, dificultad de atención, lo que repercute a su vez en una importante disminución de la libido.

Probablemente la fatiga y la falta de rendimiento general también incida en la decisión de tener o no tener sexo. Las personas pueden sentirse extremadamente cansados para la actividad sexual

Alteraciones leves y que duran poco

Las alteraciones que produce el cambio de horario  no llegan a incidir en las estadísticas ni constituyen enfermedades, afectan a individuos y a grupos, especialmente a quienes tienen una estructura poco flexible en lo biológico y en lo psicoemocional, y a quienes están sujetos a realizar actividades en horarios rígidos.

Con el cambio de horario estamos forzando a que nuestro reloj biológico adelante o atrase su horario de sueño, lo que normalmente puede hacerse con facilidad pero puede llevar de dos a siete días según la persona, así que una vez acostumbrado el organismo, volverá a su funcionamiento habitual.

Aún faltan investigaciones

Y aún cuando hay factores que podrían influir en el desempeño sexual durante el cambio de horario, todavía no se encuentran investigaciones serias que comprueben esta relación. Hay estudios que vinculan más el clima y los cambios estacionales al cambio de horario.

Por ejemplo, Fortenberry (1997) encontró que entre norteamericanas de 16 a 19 años de edad, el coito es más común en la primavera y en el verano y menos frecuente en invierno. En Israel, (Barak, Yoram, 1997) se encontró que el 50% de los jóvenes había perdido su virginidad en el verano, y el 85% tuvo su primer contacto sexual en la tarde o en la noche.

Lo cierto es que faltan estudios que permitan comprobar o desmentir las alteraciones del cambio de horario al ámbito sexual.  La percepción subjetiva de la población también indica que sí altera la libido.

En un sondeo realizado en Sonora los pacientes reportaron sufrir reducción del deseo sexual e incluso falta de erección, una vez pasado el tiempo de adaptación los participantes aseguraron no sentir ningún malestar y percibirse a sí mismos “como siempre”.  ¿Influencia social o evidencia física? La ciencia tiene una asignatura pendiente.

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