A las cero horas de la madrugada del domingo, las agujas del reloj se retrasarán a las 23 horas. El amanecer llegará a partir de hoy una hora más tarde (a las siete) y las horas de luz se prolongarán hasta aproximadamente las 18.00 horas. ¿Tiene este cambio horario consecuencias sobre nuestro cuerpo? Según los expertos la respuesta es sí.

 El hecho de que el día cuente con más horas de luz puede afectar al deseo sexual, al apetito, al cansancio o a los cambios de humor, según ha explicado Manuel Martín-Loeches, del Instituto de Salud Carlos III, a la agencia Efe.

“Este cambio horario hará que se pueda tener hambre a deshora durante algunos días, pero también que aumente el apetito sexual, que seguirá durante la primavera y el verano”, ha precisado Martín-Loeches.

Los expertos coinciden en señalar que el culpable de las “alteraciones” es el hipotálamo, que, situado en la base cerebral, es el culpable de los trastornos “leves y suaves”, básicamente cansancio y alteraciones en el estado de ánimo. Ajustar el ‘reloj interno’ le lleva al organismo un par de días.

MINI JET-LAG

“El sueño aparecerá más tarde: mientras que el despertador dice que son las 00:30 horas, por ejemplo, el reloj interno de una persona dice que son las 23:30, y no tendrá sueño”, ha señalado Martín-Loeches, quien ha apuntado que es como un “mini jet-lag”.

El sueño además de cansancio puede provocar cambios de humor, especialmente en niños, ancianos y personas con patologías como la depresión.

En cuanto a los niños y los ancianos, Milagros Merino Andreu, de la Unidad de Pediatría de Trastornos de Sueño del Hospital Universitario La Paz, ha inidcado que a estas edades el sueño es más inestable y los mecanismos de adaptación a los cambios funcionan peor que en adultos, de ahí la importancia de establecer rutinas.

Por ello, esta experta ha aconsejado mantener un horario fijo para acostarse y levantarse, evitar la siesta, las bebidas con cafeína o las cenas copiosas.

MÍNIMAS CONSECUENCIAS

De “mínimas consecuencias” sobre la fisiología humana ha hablado el presidente de la Sociedad Española del Sueño, Diego García-Borreguero.

“Estamos forzando a que el reloj biológico adelante su horario de sueño, algo que normalmente puede hacer con facilidad, pero, según las personas, puede llevar de dos a siete días”, ha precisado.

No obstante, cuando hablamos de una diferencia horaria de una hora los efectos son mínimos o inexistentes, ha insistido.

“El cambio que se va a producir en la población española al adelantar la hora no va a ser diferente al que se produce en cualquiera de nosotros cuando cogemos un avión a Canarias”, ha subrayado el experto.