Fueron 14.483 los vehículos que, al momento de intentar abandonar la Región Metropolitana, fueron retornados por no contar con un motivo fundado ni documentos de respaldo para moverse hacia otro punto del país. Esa fue la cifra que se registró en las cinco aduanas sanitarias que rodearon la capital durante el fin de semana de Fiestas Patrias, que terminó además con la aprehensión de 145 personas en la región.

“Aún no tenemos las cifras consolidadas de todo el fin de semana, pero lo que uno vio a propósito de la cantidad de permisos, de fiscalizaciones, de cuántos vehículos salieron de Santiago y de las otras ciudades grandes, vimos que, en general, hay un buen comportamiento”, explicó este lunes el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga.

“Obviamente también hay un grupo que no respetó las normas, es algo minoritario”, añadió.

Aunque las autoridades sanitarias hacen un balance positivo del comportamiento de la ciudadanía durante este feriado, dentro de la esfera de la salud existe preocupación con respecto al impacto que pueda tener el aumento de movilidad y las reuniones sociales que se permitieron en las cifras de la pandemia a nivel nacional.

“En mi opinión, y por lo que he conversado con otros colegas, la gran mayoría de la comunidad se portó bien y tomó las medidas de precaución”, explicó el vicepresidente del Colegio Médico, Patricio Meza. Pero también existió otro grupo, dijo.

“No tomaron las medidas de precaución, hicieron reuniones no solo familiares sino que entre amistades, sobrepasaron los grupos que había establecido el Gobierno, pero por sobre todo sin respetar las medidas debidas de protección, como es el uso de mascarillas, el distanciamiento social”, enumeró a radio ADN.

“Esos son factores de riesgo que ahora vamos a ver cómo se van a traducir y qué impacto van a tener en el comportamiento de la pandemia en nuestro país en las próximas dos semanas”. El escenario que más se teme es que el aparente control que han alcanzado los contagios en el país se pierda.

“Por supuesto que existe el riesgo de rebrote, lo vivimos en Magallanes”, aseguró el presidente de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi), Tomás Regueira, a T13. Su compañero Darwin Acuña, vicepresidente de la entidad, señaló a Cooperativa que “es difícil predecir la magnitud”.

“Es lógico pensar que va a haber un aumento de casos. Uno cree que aumentando la circulación, la gente, las colas en ciertos lugares, ahora el 18 con las juntas sociales que hubieron, hace pensar que tiene que haber un aumento de casos. Ahora, que eso se vaya a transformar en una ola como la inicial, no lo sabemos, pero sin duda que es un riesgo latente y eso es altamente preocupante por las consecuencias que hubo en la primera ola, que fueron devastadoras”, añadió.

“No somos los mismos que en febrero de 2020”

Se trata de un escenario que, dentro de Chile, ya atraviesa Magallanes, pero que también se ha registrado en países que ya superaron una primera ola de contagios, sobre todo en Europa. “Durante junio y julio, algunos países como Francia mantuvieron una tasa de contagios diaria pequeña y controlada. Desde fines de agosto e inicios de septiembre, podemos ver los incrementos diarios en un 1.000% de aumento de casos, pasando de mil casos diarios a 10 mil casos diarios”, explica la epidemióloga del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, María Jesús Hald.

El comportamiento del virus en el viejo continente está siendo observado con interés por la comunidad científica. “Lo que está siendo evidente es que los países que están enfrentando una segunda ola están mostrando una particularidad muy curiosa, y es que aumenta el número de infectados, pero sigue cayendo el número de pacientes hospitalizados que estén conectados y muertes”, dijo a El Mercurio el ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien planteó la hipótesis de que el virus pueda haber mutado hacia uno “menos agresivo”. (Reportaje para Emol de Consuelo Ferrer)
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