Con un discurso a la nación para subrayar la solemnidad del momento, el primer ministro británico, Boris Johnson, preparó este martes a su país para un invierno de restricciones y aseguró que si los ciudadanos no respetan las normas deberá endurecer las medidas contra la pandemia.

Johnson repasó en una breve alocución de ocho minutos algunas de las nuevas reglas lanzadas por su Gobierno, cuyo incumplimiento estará castigado con multas de hasta 10.000 libras (10.878 euros), pero sobre todo trató de mentalizar a sus compatriotas de que esperan meses duros al menos hasta primavera.

“A menos que actuemos, el riesgo es que tengamos que recurrir a medidas más duras después, cuando las muertes ya hayan aumentado y tengamos una cantidad de infecciones como en la pasada primavera”, dijo. Y al reiterar que se reserva “el derecho a ir más lejos” si no se cumplen las reglas, invocó el fantasma de un nuevo confinamiento nacional, que “no solo amenazaría los puestos de trabajo, sino también el cariñoso contacto humano del que todos dependemos”.

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