Boris Johnson tiene «la miseria grabada en su rostro», algo que es «evidente» en sus apariciones públicas. Así lo declaró un político conservador de alto nivel al periódico The Times, que este fin de semana publicó un reportaje en el que asegura que el primer ministro británico no está viviendo su mejor momento, ya además de sus múltiples preocupaciones profesionales, entre las que se encuentran el Brexit y la gestión de la emergencia del coronavirus, también está pasándolo mal en el terreno personal, y se queja de que su sueldo como «premier» no es suficiente para hacer frente a sus gastos.

Además de que Londres es una de las ciudades más caras del mundo, Johnson firmó hace poco un divorcio que no fue precisamente barato y tiene que mantener a cuatro de los seis hijos que ha reconocido oficialmente. El más pequeño, Wilfred Lawrie Nicholas, tiene tan solo cuatro meses. Y al asumir el mando del país su salario bajó considerablemente: pasó de embolsarse más de 350.000 libras esterlinas al año (unos 380.000 euros al tipo de cambio actual) mientras era diputado gracias a su columna en el Daily Telegraph, así como por dictar conferencias y discursos, a ganar un sueldo de 150.000 libras al año (unos 163.000 euros) desde que dirige al Reino Unido desde su oficina de Downing Street.

Una residencia incómoda

«Boris, como otros primeros ministros, está muy, muy mal atendido. No tiene ama de llaves, tiene una sola persona que hace la limpieza y están preocupados (él y su prometida, la periodista Carrie Symonds) por no poder pagar una niñera», aseveró un amigo del premier al prestigioso diario. La misma fuente añadió que el apartamento de «Downing Street no es un buen lugar para vivir. No es como el Elíseo o la Casa Blanca, donde puedes alejarte de todo porque son muy grandes. Incluso si él o Carrie quieren ir al jardín de rosas, tienen que pasar por la oficina», aseguró. Otro amigo afirmó que Johnson «siempre está preocupado por el dinero, tiene una necesidad genuina de mantener a su familia, y creo que eso le preocupa».

Pero las quejas vienen de lejos: ya en el 2017, cuando trabajaba como ministro de Relaciones Exteriores, se quejaba de su sueldo de 140.000 libras anuales no era suficiente para vivir debido a sus «extensas responsabilidades familiares».

Además del dinero, algunas fuentes consultadas por el diario afirmaron que hay preocupación en su entorno porque Johnson parece no haberse recuperado por completo tras haber enfermado de Covid-19, motivo por el que tuvo que estar una semana hospitalizado en abril, la mitad en la unidad de cuidados intensivos. La versión oficial es, sin embargo, que el premier está en plena forma física y mental.

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