El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, habló esta mañana sobre el esperado plan de subsidios al empleo que presentó ayer el Presidente, Sebastián Piñera, clave, han recalcado desde La Moneda, para paliar el duro golpe que propinó el coronavirus al mercado laboral del país.

Primero, aseguró que la supuesta creación de un millón de empleos que generaría esta medida -según dijo ayer el Mandatario- es solo una “meta, un aspiracional”, y se refirió a los comentarios que han deslizado algunos economistas respecto a que el incentivo para la contratación de mujeres al que apunta el plan es “insuficiente”.

La medida tiene dos focos: fomentar nuevas contrataciones por parte de las empresas y reintegrar a los trabajadores suspendidos bajo la Ley de Protección del Empleo. Para lo primero, se establece una cobertura equivalente al 50% de la remuneración del nuevo trabajador contratado, con un tope de $250 mil mensuales, y en caso de que este sea mujer, mayor de 18 y menor de 24 años o tenga algún grado discapacidad, el subsidio se incrementará al 60% de la remuneración, con un máximo de $270 mil mensuales.

En cuanto al subsidio que apunta a incentivar el regreso de los trabadores suspendidos, el plan apunta a entregar un monto de $160 mil al mes por trabajador reintegrado.

Estos subsidios, aseguró ayer el Presidente, buscan beneficiar a un millón de trabajadores, cifra que esta mañana Briones tomó con mesura. Evitó “casarse con un número” y aseguró que lo señalado por Piñera “es una meta, es un aspiracional (…). Acá queremos que sea lo más masivo posible, ojalá gastarnos toda esta plata, que llegue y que cientos de miles de trabajadores y trabajadoras se reincorpore, esa es la aspiración”.

“Hay que tomar esa cifra a título indicativo de la masividad de lo que esto significa. Pero usted comprenderá que acá la precisión ex-ante no existe, es muy difícil de calibrar. La economía es un sistema social, es un sistema complejo. Todo esto que vaya pasando con el empleo depende de múltiples variables. El empleo no soluciona solo con subsidios, depende de una serie de otros elementos, por de pronto, que nos levantemos, que recuperemos nuestra economía”, agregó.

Dicho eso, se refirió a las críticas deslizadas por algunos economistas como David Bravo o Andrea Repetto, quienes si bien valoraron el plan, calificaron de “insuficiente” el incentivo a la contratación de mujeres.

“El tema del empleo femenino obviamente no pasa solo por un subsidio, si acá nosotros hemos querido dar una señal”, aseguró el jefe de la billetera fiscal, añadiendo que la solución para los problemas laborales que están viviendo las mujeres en el país, impulsados por los efectos de la pandemia, “es múltiple, requiere de un montón de aristas. Creo que la clave acá es que volvamos a hablar, empecemos a hablar con fuerza, de la reapertura no solo de los jardines, también de los colegios”.

“Es fundamental la normalidad, la cotidianidad. La vuelta al trabajo para un hogar no se retoma si usted los chicos los tiene en la casa y no tiene con quién dejarlos. Eso es válido para un infante, pero también para un chico que está en educación primaria. En una sociedad machista como la de nosotros quien paga los platos rotos son las madres que tienen la imposibilidad de salir a trabajar mientras los jardines, las salas cunas, los colegios, no vayan retomando”, recalcó el secretario de Estado.

También subrayó que “acá hay una variable que hemos olvidado y realmente tiene que estar arriba de la mesa, que es pensar en el daño permanente que le estamos haciendo a esos niños, no solo en términos de salud mental, de lo significa chicos que están encerrados en su casa, pensando también en los niños vulnerables que no tienen las comodidades que los más acomodados sí tienen”.

“Sabemos que en etapas tempranas las brechas educacionales se van abriendo y después no se cierran más. Es notable, el llamado progresismos que siempre reivindica que no se reproduzcan las herencias culturales, bueno esta es una de las áreas donde no hacer nada es reproducir las herencias culturales, familiares. Mientras un chico de una familia acomodada puede asistir a clases sin problemas telemáticamente, un chico de una familia vulnerable no puede hacer eso. Esa brecha hoy día solo está creciendo, y creo que eso es moralmente inaceptable”, dijo.

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