El Hogar de Cristo dio cuenta de la crisis que enfrenta por la pandemia, anunciando que 28 de los 278 programas sociales que funcionan a lo largo de Chile dejarán de operar entre diciembre y enero próximo.

“No podemos ignorar que la situación económica, social y sanitaria actual nos ha impactado, generando gastos adicionales que hemos tenido que asumir y que continuarán mientras no exista una vacuna contra el coronavirus”, explica Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo de Hogar de Cristo.

Romero explicó que “los recursos que Hogar de Cristo administra provienen principalmente de aportes de privados (45%), del Estado (37%) y de fuentes de ingreso propias y recuperaciones (17%). Desde hace años, la contribución financiera del Estado a nuestros programas ha ido descendiendo, mientras se nos exigen estándares de calidad cada vez más altos”.

A esto se suma a una caída en los aportes de privados, luego que se conocieran los abusos sexuales cometidos por el fallecido Renato Poblete, otrora capellán del Hogar de Cristo, lo que generará un déficit de 1.500 millones de pesos.

En vista de esta situación, el director ejecutivo de la iniciativa indicó que deberán cesar de sus funciones a más de 3.300 personas, mientras que su sucursal de General Velásquez deberá cerrar sus puertas.

“El contexto actual impide mantener las capacidades de atención existentes sin poner en riesgo la sostenibilidad de la fundación, por lo cual, responsablemente y con mucho dolor, se ha decidido disminuirlas, lo que conlleva una necesaria reducción de nuestros equipos de trabajadores”, indicó.

Junto con ello, el director ejecutivo reconoció que decidir qué programas dejan de funcionar fue un gran desafío, por lo que que se determinaron una serie de criterios para fundamentar su postura, donde destaca el impacto en el bienestar de las personas atendidas, sus familias y la comunidad, la existencia de otros operadores en el territorio, la dificultad de sostener servicios sin un financiamiento asegurado y la dificultad de mejorar las condiciones de funcionamiento a la calidad de servicio requerida.

De esta manera, la planta total pasa de 3.700 trabajadores en 450 personas, ante lo cual Juan Cristóbal Romero expresó que “como afirmaba el padre Hurtado, ‘una nación, más que la tierra, es una misión que cumplir’, y parafraseándolo, nosotros como responsables de su legado, tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles, por dolorosos y drásticos que resulten, para que el Hogar de Cristo, más que un número de programas o edificios y oficinas, sea una causa viva, sensible, flexible y resiliente, pero también sostenible”.

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