Donald Trump, de 74 años, dio positivo por Covid-19, tras haber pasado meses subestimando la importancia de la enfermedad y haber reconocido que lo había hecho adrede para evitar el pánico en un país que es el más afectado por la pandemia, con más de 7 millones de contagios y más de 200.000 fallecidos. Aquí analizamos cómo le puede beneficiar o perjudicar en la campaña presidencial:

En qué le conviene

El presidente va por detrás en las encuestas y cualquier sacudida en la dinámica de las elecciones es una oportunidad para cambiar el curso de la campaña.

El multimillonario neoyorquino vive de controlar la atención de los medios y de los votantes. La evolución de su enfermedad podría ser el nuevo foco de los medios.

Trump es un mago de la comunicación y podría convertir su convalecencia en ‘reality’ en el que el protagonista supera la dificultad y regresa a tiempo para liderar el país.

La enfermedad tiene la capacidad de humanizar a Trump y conectarle con los votantes que han sufrido la crisis sanitaria y económica de la epidemia.

En qué perjudica

El positivo conecta, de una forma paradójica y muy potente para el votante, la mala gestión de la epidemia y el impacto en la propia salud del presidente.

Trump había logrado cambiar el foco en las últimas semanas a la renovación del Supremo y a su negativa a comprometerse a reconocer resultados. La enfermedad lo devuelve a la epidemia.

Los demócratas aprovecharán -ya lo están haciendo- para retratar al presidente como alguien que ha puesto en peligro la salud de los estadounidenses.

El positivo refuerza la postura de precaución que ha tenido su rival, Joe Biden, ante el covid y deja a Trump durante semanas sin su terreno favorito: los mítines con seguidores.

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