Esta semana desde sus redes sociales el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, anunció con bombos y platillos a los habitantes de su comuna la reapertura de cinco ascensores de la ciudad porteña cerrados por la pandemia del COVID-19. Se trata de los ubicados en los cerros Barón, Polanco, San Agustín, El Peral y Reina Victoria.

Pese a que el jefe comunal afirmó que “la magia de los ascensores es la magia de Valparaíso”, y que este medio de transporte, “es de ustedes”, algunas voces al interior del municipio de Valparaíso le recordaron al alcalde que fue su administración la que ordenó el cierre a mediados de marzo y sin consultarle a nadie.

Uno de ellos fue el concejal de la comuna porteña Marcelo Barraza (DC), quien en conversación con EL DÍNAMO contó que tal como ocurrió con los vecinos, el Concejo Municipal se enteró a través de redes sociales del cierre de los ascensores. De ahí en adelante, de acuerdo a su relato, comenzó una larga gestión para solicitar la reapertura.

“En el primer Concejo Municipal que organizamos por este tema se nos dio a conocer que la determinación fue tomada por el ex administrador municipal, Claudio Opazo. Luego le preguntamos a Bienes Nacionales y el encargado, Pedro Pablo Chadwick, nos indicó que tampoco tenía conocimiento. Aquí hubo una negligencia administrativa porque llegaron y cerraron los ascensores sin consultarle a nadie”, indicó Barraza.

Además, Barraza recordó que el ex administrador Opazo fue destituido a fines de julio de sus funciones por un acuerdo de ocho de diez concejales de la comuna, debido a una serie de irregularidades en su gestión. Sin embargo, al ser uno de los hombres de confianza de Sharp fue vuelto a contratar, pero esta vez para integrar el equipo personal del alcalde.

Lo indignante, según el concejal, fue que al cerrar los ascensores de Valparaíso no se habría tomado en cuenta que “es un medio de transporte muy usado por la gente que vive en los cerros, sobre todo adultos mayores“.

El cierre de los ascensores de Valparaíso y la gestión vecinal

Tras el cierre los vecinos de la comuna porteña decidieron organizarse y a comienzos de julio presentaron un recurso de protección en contra de la municipalidad para pedir la reapertura de los ascensores cerrados por el equipo de Sharp.

El reclamo fue interpuesto en la Corte de Apelaciones de Valparaíso por la Junta de Vecinos Cordillera desde donde indicaron que se habrían pasado a llevar sus derechos constitucionales. Principalmente porque “los ascensores de Valparaíso son el medio de transporte público que surge ante la desafiante topografía para cubrir las necesidades de conectividad y acceso a los servicios de la ciudad”.

Luego, según relató el edil Marcelo Barraza, “los concejales lo llevamos a una comisión de Desarrollo Urbano de régimen interno. Ahí nos dimos cuenta de que esto había sido una arrancada de tarro del administrador. En dicha reunión la administración se comprometió a abrirlos, pero pasaron semanas y nada”.

Finalmente, durante el pasado lunes 28 el tribunal de alzada falló a favor de los vecinos y les dio la razón. Según el documento publicado por la la Corte, porque “la decisión adoptada y llevada a cabo por la I. Municipalidad de Valparaíso, en orden a cerrar y vedar el funcionamiento de los ascensores Cordillera y San Agustín, que sirven como medio de transporte a las personas, desde el Cerro Cordillera al plan de la ciudad de Valparaíso, e inversamente, constituye un acto arbitrario e ilegal”.

Al respecto, desde la Dirección de Comunicaciones de Valparaíso lamentaron la resolución y explicaron a los medios de comunicación que “no compartimos en los términos que falla la Corte porque en Valparaíso hemos tomado una serie de medidas para evitar focos de contagio”.

“El cierre de los ascensores respondió a un análisis que realizamos en términos sanitarios”, precisaron.

Las contradicciones entre esta declaración y como Sharp habría celebrado la reapertura de los ascensores no sorprendió a los concejales. Menos a Marcelo Barraza, quien aseguró que “cuando Sharp comete un error trata de que pase desapercibido, pero en ningún momento hay una autocrítica”.

“Hoy, tras la reapertura, Sharp se da cuenta que fue un error y ahora quiere demostrar que no cometió ninguna falta. Nunca asume una responsabilidad política y administrativa. Salió diciendo que ellos resolvieron el problema de los porteños respecto a los ascensores”, cerró.

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