No podemos ignorar el hecho de que hace poco vivimos algo que lo cambió todo. Llegó el impredecible coronavirus, y no solo nos encerró en casa durante casi tres meses, sino que también tambaleó nuestras vidas. En ese punto de replantearse las cosas, fueron muchos los «buscadores de pareja» que se dieron cuenta que no les hacía falta seguir teniendo citas e iban a disfrutar de su soledad. También fueron otros lo que dijeron «basta ya» y se pusieron a buscar la famosa media naranja: estar soltero, y en busca de pareja, siempre es una aventura, pues no hay quien se libre de alguna que otra cita desastrosa, ni de agobios de los de alrededor y los propios.

Aunque cada persona y situación es un mundo, una cosa es clara: aun con todo, los días has seguido pasando, la vida ha seguido ocurriendo, y todos intentan adaptarse a la normalidad, sea como sea ahora. Por ello, si abrieron de nuevo los cines, se pudo ir a la playa, y de nuevo las cervezas con los amigos son posibles, hay otra cosa que, aunque parecía abocada a su fin, se mantiene como lo ha hecho siempre: las citas.

«En una situación como esta es habitual que algunas emociones se disparen, como el miedo, la soledad, la incertidumbre, etc. De ahí que algunas personas conecten con la necesidad de conocer a otras personas. Es como si el instinto de supervivencia se activara para cubrir lo inmediato, aunque no sea lo más saludable ni lo idóneo en estas circunstancias», explica Macu Guerrero, psicóloga sanitaria y directora del centro Ruth González Terapia, quien añade que, en los últimos seis meses, «se han visto aumentados, en un alto porcentaje, los registros a perfiles de redes sociales para poder conocer gente».

¿Cómo es una cita «post-confinamiento»?

José, de 28 años, ha quedado con varias chicas desde que terminó la cuarentena y cuenta que no ha notado tantas diferencias entre las citas «post-confinamiento» y las citas de antes. «Donde veo que es distinto es en que es más difícil hacer planes: los restaurantes cierran antes, los museos y los cines tienen medias estrictas… al estar limitado el ocio, planear una primera cita es un poco más complicado», explica el joven.

Paz, de 30 años, comenta que para ella, la mayor diferencia, es que ahora para ligar debes hacerlo con una planificación. «Yo he quedado con gente que ya conocía, pero ahora mismo, quedar con alguien que he conocido ese día sería difícil: no sé qué entorno tiene, y eso es algo que antes no era preocupación», apunta. Paz cuenta que ha tenido tres citas desde que terminó el confinamiento, y que aunque «lo de la mascarilla» al principio es un poco raro, («No sabes muy bien qué hacer, si quitártela en una terraza, si no…»), luego la cita es de lo más normal. José coincide con ella, y bromea con la diferencia de tener una cita con mascarilla: «Llevarla no marca la cita, porque al final se suele quedar a tomar algo, y en un punto debes retirarla. Lo único que puede pasar, es que la cara de la persona cambie cuando se la quite (ríe) pero eso puede pasar en otras ocasiones, si alguien no se parece a su foto».

Primeras citas con distancia social

Para Laura, de 24 años, la cita que tuvo sí fue más distinta de lo habitual. «Es diferente desde el momento en el que te saludas, que chocas el codo. Hay que gestionar el tema de la distancia, mantener la mascarilla, llevar gel…», comenta, pero también le quita hierro al asunto, argumentado que ya nos estamos acostumbrando.

Uno de los puntos claves en las «nuevas citas» es la confianza trasmitida. Explica la psicóloga Macu Guerrero que aunque lo ideal «sería poder conocer el estado de salud de la persona con la que vamos a quedar», es difícil, por lo que en estos casos es muy importante seguir manteniendo la distancia de seguridad, y la confianza se convierte en algo prioritario. En el caso de Laura, Paz y José, los tres coinciden en que en sus respectivas citas se sintieron seguros, y eso radica en que sentían confianza por las personas con las que quedaron. «Yo por ejemplo, en las citas que fueron bien, sí mantuve contacto físico, pero debo decir que me fiaba: si quedo con alguien es porque me transmite confianza de que esté libre de riesgo», apunta José. En el caso de Paz, también explica que «hubo contacto físico», y se sentía segura: «Sabía que el entorno de la otra persona era el mismo diariamente y eso es un factor que me tranquiliza». José añade que aunque nunca se puede saber qué va a pasar, ya que se puede tener el virus sin saberlo, en su opinión «no podemos vivir con miedo» y asegura que, si no se hubiera sentido seguro, directamente no hubiera quedado con esa persona.

En general, aunque las citas se han adaptado al nuevo paradigma, al igual que lo ha hecho el resto de cosas, la psicóloga Macu Guerrero sí ve un viraje en los modelos de las relaciones afectivas, pues asegura que antes «se vivía todo de un modo intenso, magnificándose las emociones que sentíamos, y ahora, aunque se sigue sintiendo igual a nivel emocional, en general las nuevas relaciones se ven afectadas por las limitaciones de contacto físico, movilidad y opciones de ocio».

«Debemos normalizar lo que vivimos»

Los tres entrevistados tienen claro que no van a dejar de tener citas. «Veo esta situación como si ahora tuviéramos que hacer nuestra vida, pero cargando con una mochila, y debemos continuar con normalidad: en conocer gente, o en todos los planos de nuestra vida», asegura Laura. José explica que, en su opinión, la irresponsabilidad no pasa por tener una cita: «Yo voy al trabajo todos los días, voy al supermercado, voy en metro… tengo todas esas obligaciones y, si me tengo que exponer por eso, no veo más peligroso conocer a alguien nuevo». El chico continúa y comenta que, para él, «mientras seamos lo más responsables posibles», debemos intentar normalizar lo que vivimos. «Ya es muy difícil es la situación, como para renunciar a cosas que nos gustan y podemos hacer de manera segura», afirma.

Paz lo tiene claro: «Al principio hay miedo a rozarnos, tocarnos, besarnos… estamos cambiando unos hábitos a los que estamos acostumbrados, pero a veces es inevitable. Soy joven, tengo ganas de sociabilizar, y aunque claro que tengo un poco de miedo, creo que ahora mismo lo importante es intentar conocer a la persona antes de quedar». Macu Guerrero concluye con la idea que envuelve todo: el confinamiento ha sido muy largo, y hay a quienes les ha provocado querer valorar y compartir la vida. «Se quieren vivir momentos y experiencias, “mientras se pueda”», termina.

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