Estamos todas las personas con ansias y anhelos de que esta pandemia pase pronto, y tengamos una vacuna para poder comenzar de nuevo a vivir la vida con algo más de optimismo y que ello permita tener la esperanza de ir paso a paso recuperándonos de este virus que nos tiene a todos complicados y a veces confinados.

Como siempre los más vulnerables son los más pobres, y agregamos los adultos mayores que son los que enfrentan mas posibilidades de enfermar y fallecer, a causa del Covid-19. Sin embargo, los riesgos no terminan ahí, sino que existe el otro flagelo, como con las pensiones miserables de nuestro país, que no encuentra solución y que ésta no se arreglará con un cambio a la constitución o una nueva carta magna.

Cuando vemos la publicidad del plebiscito, engañosa, populista, mentirosa, donde se indica, dentro de otros temas, que ahora si arreglaremos las pensiones, que con su voto conseguiremos empezar de cero para obtener una buena pensión, que destruir la constitución actual nos traerá arreglar la salud, la educación, la vivienda y las pensiones, por otra parte que si no la cambiamos ahora si que solucionaremos esas falencias conocidas por todos, la verdad es que ni una ni la otra, son solo fantasías de un sueño que jamás se convertirá en realidad.

Las pensiones miserables, continuarán hoy mañana y en el futuro, porque hay que ser realistas, simplemente no hay acuerdo en nada que signifique beneficios a las personas, y la franja electoral solo confunde y enreda algo que es más simple, las pensiones indignas no pasan por una nueva constitución o mantener la actual, es un tema de voluntades, de acuerdos políticos cuyos personajes que nos piden ir a votar sólo les interesa mantenerse a costa de nuestro sacrificio de posibles contagios y de esperar por una solución que no llegará.

La violencia no es una alternativa que nos permita mejorar lo que tenemos, o lo que hace un año atrás se destruyó causando estupor por la pérdida de empleos, quemas de estaciones de metro, etc.¿Acaso se consiguió algo nuevo?, por el contrario, no se mejoraron las condiciones económicas del momento, ni menos las pensiones. Una de las cosas que quedó en evidencia, es que la pandemia que nos ataca, perjudica principalmente a los adultos mayores, que han visto afectada su salud, su situación económica, sin poder salir a tratamientos médicos, y más encima con un plebiscito que no estaba en los planes de nadie.

Mientras no exista esa vacuna para el Coronavirus, seguirán siendo las personas mayores, la más afectadas en su calidad de vida, en su encierro obligatorio y principalmente en las bajas pensiones mientras otros solo desean cambiarlo todo, reestructurar algunas cosas y la mayoría sólo desea paz, tranquilidad y que se mejoren la calidad de vida, y las pensiones paupérrimas que con y sin vacuna, permanecen inalterables.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com

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