Esperar mientras se abre una página web, mientras accedemos a nuestro propio dispositivo o mientras se ejecuta un programa, por ejemplo, no es algo que nos guste especialmente a ningún usuario.

En general, cuanto menos nos haga esperar un sistema operativo mejor lo valoraremos. Apple, por ejemplo, tiene buena fama en este sentido. No obstante, si eres de los que no cuenta con un Mac, entonces siempre podrás hacer unos pequeños cambios en la configuración de tu PC para hacer que vaya más rápido. Con Windows 10 es posible.

1. ELIMINA PROGRAMAS EN EL ARRANQUE

Quizás te sorprenda descubrir cuántos programas se cargan automáticamente cada vez que enciendes tu dispositivo. Cada uno de ellos arranca al mismo tiempo que lo hace tu ordenador, ralentizando el proceso de arranque. Algunos pueden incluso seguir ralentizando Windows después del arranque.

Para ver qué programas y en qué medida están interviniendo en el inicio debes hacer clic con el botón derecho en la barra de tareas y seleccionar el ‘Administrador de tareas’. A continuación haz clic en la ficha ‘Inicio’. Si no ves ninguna pestaña en la parte superior de la ventana, haz clic en ‘Más detalles’ en la esquina inferior izquierda.

La pestaña ‘Inicio’ te mostrará todos los programas que se cargan automáticamente. Cuando examines la lista, piensa en qué programas necesitan realmente estar funcionando en todo momento. Muchos de los programas que verás no necesitan estar activos todo el tiempo, sobre todo en el arranque. Para evitar que se carguen automáticamente, haz clic con el botón derecho en su entrada en la ficha ‘Inicio’ y selecciona ‘Desactivar’.

Si no reconoces el nombre de algún programa de los que se cargan automáticamente, haz clic con el botón derecho en él y seleccione ‘Buscar en línea’. De esta manera podrás encontrar información sobre él.

2. CAMBIA LOS AJUSTES DE POTENCIA

Microsoft suele ajustar la potencia por defecto en Windows para que los ordenadores sean eficientes energéticamente. Así que si queremos acelerar nuestro ordenador o portátil tendremos que sacrificar esa eficiencia energética por una mayor rapidez. Para ello tenemos que hacer clic con el botón derecho del ratón en el botón ‘Inicio’ y en el menú seleccionar ‘Opciones de energía’. En la ventana resultante del Panel de control, habrá que despliegar la opción ‘Mostrar planes adicionales’ y elegir el que se adapte a nosotros.

3. DESHACERSE DE LAS ANIMACIONES

Hay un montón de código en Windows que hace que las cosas se vean bien estéticamente hablando. Si tu PC no es muy potente es posible que prefieras priorizar la velocidad y no la estética de ciertos aspectos. Si es así tendrás que hacer clic con el botón secundario en ‘Inicio’ y seleccione ‘Sistema’. En el panel izquierdo del panel de control, selecciona ‘Configuración avanzada del sistema’.

Esto abre el cuadro de diálogo ‘Propiedades del sistema’. Aquí tendrás que hacer clic en la ficha ‘Avanzadas’ y luego en el botón ‘Configuración’ en el cuadro ‘Rendimiento’. Esto abre otro cuadro de diálogo. Selecciona ‘Ajustar para obtener el mejor rendimiento’.

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