Me impresionó la absoluta soledad de ese joven carabinero SEBASTIAN ZAMORA SOTO, de 22 años, “colgado en la plaza pública” y destrozado por quienes en su formalización, y solo por su calidad de policia uniformado, quieren encarcelarlo, con un gran despliegue comunicacional en su contra. ¡Qué trato más cobarde!


Como ciudadano solidarizo absolutamente con él, por cuanto en su persona, se renueva el odio y la venganza que han sufrido cientos de militares, carabineros , mujeres y detectives, acusados y condenados por embustes, prevaricación, falsos cargos y ficciones jurídicas.
El gobierno que ordenó salir a calle a trabajar 12 horas al carabinero ZAMORA, tiene la obligación de prestarle asesoría jurídica. Hay que terminar de caminar por la cornisa en las declaraciones, buscando respuestas rápidas e improvisadas para salir del acorralamiento y enfrentar con decisión y coraje las pruebas que se vienen.
A no ser que se quieran comer otra pizza.

Por Hernán Núñez Manríquez, General Ejército (R)

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