Aún se discute si un virus es o no un organismo vivo. La definición, es, en muchos aspectos más filosófica que biológica. Pero lo que no está en discusión es su “inteligencia” y la temible capacidad de estos microorganismos de variar sus tácticas de infección.

Es, en parte, lo que explica también su largo período de sobrevivencia: algunas teorías remontan su origen, incluso, a casi el mismo momento del nacimiento del planeta.

Y es esta impresionante maquinaria la que podría explicar por qué hoy la Región de Magallanes está siendo asolada con extrema crudeza por el nuevo coronavirus, elevando la tasa de contagios en la región por sobre los niveles nacionales, incluso de Santiago en su peor momento.

Buscando una explicación, una investigación preliminar de científicos del Centro de Asistencia Docente de Investigación de la Universidad de Magallanes, sospecha que la variante del virus (o cepa en términos menos dogmáticos), es muy distinta a la que ha circulado por el país, la que entre otras razones, podría explicar su alta contagiosidad.

En julio, este estudio detectó una mayor presencia del clado 20B o linaje del virus Sars-CoV-2 en la población de la zona.

Los clados o linajes principales del virus reciben ese nombre por el año en que se estima que han surgido, además de una letra. Cada clado está al menos a 2 mutaciones de su clado principal. De esa forma, por ejemplo, en el caso del Sars-CoV-2, hay clados como 19A, 19B, 20A. El detectado en Magallanes corresponde al 20B.

Ese linaje, si bien se ha detectado en el resto del mundo, su presencia es más bien extraña. “Está descrito ese genoma en otros lados, pero muy poco, y por algún motivo, encontró un nicho en esta región”, ha explicado Marcelo Navarrete, uno de los científicos que ha liderado esta investigación. “Pertenece a la categoría 20B y diverge dentro de ese grupo, añade, y esta esporádicamente descrito en Italia, España”.

Así como el linaje 20A corresponde al que dominó el gran brote europeo a principios de 2020, el 20B, es otro clado europeo que presenta a su vez diversas mutaciones a lo largo de los últimos meses.

Muchos han especulado que esta mutación sería la responsable de la desenfrenada tasa de contagios de la región, pero Navarrete es cauto, y ha dicho, que mientras no termine su investigación “no se sabe” si eso es así.

Imagen microscópica del Sars-CoV-2.

Pero también hay quienes tienen tesis menos científicas y apuntan más bien a la desobediencia civil y responsabilidades administrativas, tantas, que el pasado 21 de septiembre, el gobierno le pidió la renuncia al intendente José Fernández.

Durante la mañana de ayer, el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, reconoció que la situación de la zona “era bastante difícil”, explicando que en la región están teniendo una tasa de contagio sobre los 100 casos por cada 100 mil habitantes. Para comparar dijo, es como si a nivel nacional tuviésemos 20 mil casos diarios.

Las autoridades locales apuntan a una alta movilidad de la población, pese a las restricciones que existen y que muchas empresas están ampliando su giro al expendio de alimentos, para obtener así permisos especiales.

Incluso, Zuñiga apuntó a modo de teoría, que la alta conectividad con Argentina que tiene la zona y que actualmente vive un peak de casos, también podría ser el responsable del descalabro sanitario magallánico.

Pero el colegio médico local ha sido menos conspirativo y tiene una explicación bastante más simple: la porfía de la gente.

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