Una de las preocupaciones respecto al brote de coronavirus es su transmisión y rápida propagación. El SARS-CoV-2 se transmite principalmente de persona a persona por el contacto directo si una de ellas está infectada.

Las secreciones respiratorias de los pacientes infectados por coronavirus son el verdadero foco de contagio. Cuando esas segregaciones llegan a la boca, nariz o a los ojos de un individuo sano, las posibilidades de transmisión son muy elevadas.
La enfermedad puede propagarse a través de las gotículas procedentes de la nariz o boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala”, señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, estas gotículas pueden caer sobre superficies u objetos que si se tocan pueden suponer también una vía de contagio. 

Al propagarse de persona a persona, el riesgo de contagio al darse un beso es elevado ya que se puede transmitir el virus a través de las gotículas de la saliva. Sin embargo, no existen evidencias científicas de que el intercambio de fluidos a través de la vía sexual sea una fuente de transmisión del nuevo coronavirus, como si ocurre con otros patógenos.

Un equipo internacional de investigadores de EE.UU. y China ha realizado un estudio, publicado en la revista Fertility and Sterility, que revela que el SARS-CoV-2 no ha sido detectado en el semen de pacientes recuperados de la enfermedad.

El procedimiento del estudio se basó en la recogida de muestras de semen de un total de 34 hombres chinos un mes después (aproximadamente) de que se les diagnosticara la enfermedad por coronavirus en casos leves a moderados.

Las pruebas del laboratorio no detectaron este nuevo virus en ninguna de las muestras de semen ni en los testículos. Para estudiar la presencia del SARS-CoV-2 en los testículos, “los investigadores analizaron un conjunto de datos generados a partir de un atlas de ARNm de una sola célula de donantes de órganos jóvenes y saludables disponible en trabajos anteriores”, recoge Infosalus. 

Este atlas sirve para examinar el ARNm en una sola célula testicular. “Los científicos lo utilizaron para examinar la expresión de un par de genes asociados con el SARS-CoV-2. Estos dos genes, la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) y la proteasa serina transmembrana 2 (TMPRSS2), actúan como receptores, permitiendo que el SARS-CoV-2 penetre en las células y se replique”, añaden en el portal especializado en salud.

El resultado fue que es poco probable que el SARS-CoV-2 entre en las células testiculares humanas. A pesar de estos descubrimientos, los investigadores han reconocido que el tamaño de muestra del estudio es todavía demasiado pequeño y, además, ninguno de los hombres había enfermado gravemente por coronavirus.

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