El Banco Mundial (BM) advirtió que, debido a la pandemia de COVID-19, el número de personas que viven en pobreza extrema, es decir con menos de 1.90 dólares al día, habrá aumentado en 150 millones para 2021.

En el nuevo informe sobre pobreza y prosperidad compartida “Reversiones de la Fortuna el organismo estimó que ocho de cada 10 “nuevos pobres” serán habitantes de países de ingreso medio y de zonas urbanas.

Esto hará imposible alcanzar el objetivo de poner fin a la pobreza para 2030 si no se toman rápidamente medidas de política importantes y significativas, según el organismo que preside David Malpass.

Para 2030, la tasa de pobreza mundial podría ser del orden del 7 %, estimó.

Así, por primera vez en 20 años, la pobreza extrema se incrementará durante el presente año, destacó, y probablemente afectará entre 9.1% y 9.4 % de la población mundial, lo que significaría un retroceso de tres años cuando fue de 9.2 por ciento.

Lo anterior, como resultado de las perturbaciones ocasionadas por la pandemia, y agravadas por las fuerzas de los conflictos y el cambio climático, que ya estaban desacelerando los avances en la reducción de la miseria.

Según estimaciones del BM, el nuevo virus empujará a entre 88 millones y 115 millones de personas a la pobreza extrema este año, mientras que la cifra total llegará a los 150 millones para 2021, dependiendo de la gravedad de la contracción económica.

En el reporte se dimensiona el daño causado por la pandemia, ya que, si no hubiera convulsionado al mundo, la tasa de pobreza habría descendido al 7.9 % en 2020 como se preveía inicialmente.

Pero, anticipó que cada vez más habitantes de zonas urbanas quedarán en la pobreza extrema, que tradicionalmente afectaba a los pobladores de las zonas rurales.

ESTANCAMIENTO COMPARTIDO
El BM refirió que si bien menos de la décima parte de la población mundial se ubica por debajo de la línea de 1.90 dólares al día, cerca de la cuarta parte vive con menos de 3.20 dólares, y más del 40 % de los habitantes del mundo se sitúa por debajo de la línea de 5.50 dólares.

Esto significa que la crisis desatada por la COVID-19 también redujo la prosperidad compartida, definida como el crecimiento de los ingresos del 40 % más pobre de la población de un país.

“Se estima que el promedio de la prosperidad compartida mundial se estancará o incluso se contraerá en el período 2019-21 debido a la merma en el crecimiento de los ingresos promedio”, ponderó.

Así, advirtió que es probable que la desaceleración de la actividad económica intensificada por la pandemia afecte especialmente a los más pobres, lo que podría dar como resultado, indicadores de prosperidad compartida aún más bajos en los próximos años./Informador.MX