Un capítulo especial del informe entregarán los expertos del FMI y la Ocde respecto a los impuestos especiales para reducir el consumo de bienes que generan externalidades negativas, como el de los combustibles, del alcohol, tabaco y bebidas azucaradas.

El estudio dará cuenta de diversos problemas en estos impuestos, destacando el Impuesto Especial a los Combustibles, debido a su relevancia y a que es el que tiene más distorsiones.

Según datos proporcionados en la presentación realizada por ambas instituciones, el consumo de diésel en el país es el doble del de gasolina, influido por el menor gravamen que tiene el primero. De hecho, la diferencia es muy marcada al compararlo con otros países de América Latina y de la Ocde.

Junto con lo anterior, se señala que se debiese aumentar en un 80% el impuesto a las gasolinas para alcanzar su nivel de eficiencia. Adicionalmente, llama la atención respecto de que el impuesto al diésel corresponda a solo un cuarto del impuesto a las gasolinas, cuando sus costos externos son mayores. Así, sostiene que esa brecha debiera eliminarse.

Además, indica que el crédito otorgado a las empresas de transporte por el impuesto a los combustibles corresponde a un gasto tributario. Con respecto al diseño del gravamen, alerta que es poco común que el impuesto a los combustibles se excluya de la base imponible para el cálculo del IVA, situación que no pasa, por ejemplo, con el impuesto al tabaco. Esto significa que actualmente el IVA que se paga por los combustibles se calcula con el valor previo a aplicarse el gravamen especial.

El FMI y la Ocde realizaron un cálculo de recaudación estimada incluyendo todos estos cambios. Primero, si se elimina el crédito tributario a los camioneros, es decir, si no se les devuelve lo pagado, la recaudación fiscal subiría en cerca de US$ 88 millones al año. En segundo lugar, si se incluye el impuesto a los combustibles (gasolina y diésel) en la base del IVA, se pueden sumar recursos por US$ 436 millones. Y, lo más relevante en cuanto a recaudación, si se iguala el impuesto al diésel al de las gasolinas, los ingresos adicionales para el Fisco totalizarían US$ 1.461 millones. Así, la suma de las tres medidas agregaría ingresos por casi US$ 2.000 millones anuales, equivalente al 0,7% del PIB.

Además, plantea el estudio, se debería poner un impuesto al kerosene por sus externalidades negativas, pero a la vez reconoce que poner ese impuesto tendría efectos negativos en la equidad.
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