Los años pasan rápidamente y nos damos cuenta que nuestros padres, los de antaño, cuando se “jubilaban” era porque simplemente no seguían en ningún caso trabajando y no se sociabilizaban con sus pares, sino simplemente se encerraban en sus casas o se iban a sentar a la plaza a dar migajas de pan a las palomas.

Hoy que somos adultos mayores, nos damos cuenta que nuestra vida, no termina la momento de “pensionarnos” y tampoco que tenemos que dejar de trabajar, y menos ser considerados sólo para quedarnos con los nietos, sino sólo para regalonearlos o malcriarlos por momentos y no como forma de vida, por el sólo hecho de ser “abuelos” como ocurría antiguamente.

La vida continúa, muchos adultos mayores manejan un computador, o un celular como si siempre hubiese sido de esa forma, usan el whatsApp y tienen sus contactos, se sienten que tienen mucho que aportar, con la experiencia que se reflejan en esas canas que siempre se quieren ocultar, pero queremos vernos bien y principalmente que la vida pase, “pero por el lado”, que no nos recuerde que envejecemos o hacerlo dignamente, y con un ingreso llamado “una pensión” que nos recuerda cada mes que no alcanza para solventar nuestras necesidades básicas.

Los adultos mayores, somos agradecidos de cada día que nos regala un nuevo amanecer, poder disfrutar de la vida familiar, y en esta pandemia donde debemos cuidarnos por ser los más expuestos a este virus, también ha sido momento de reflexionar y valorizar las cosas buenas de la vida, esos momentos de reuniones familiares, del club de adultos mayores, esos paseos por el día con nuestros pares, y que hoy esperamos volver a retomarlos cuando la pandemia nos deje y podamos retomar nuestra vida, ojalá con mejores pensiones en un futuro cercano.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com

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