Desde el programa que transmite por Instagram el fotógrafo Jordi Castell, la ex chica Mekano y esposa del futbolista Jorge Valdivia, Daniela Aránguiz, reveló detalles inéditos de su matrimonio con el Mago.

La peliaguda conversación inició cuando Aránguiz contó que tuvo una regresión donde ella y Valdivia habrían estado viviendo en el año 1420. Ahí, según dijo, “Jorge me tenía encerrada como que yo era su esclava, no me dejaba salir, y yo me quería escapar y no podía. Pero él me amaba”.

A raíz de la revelación se puso a reflexionar sobre sus propios miedos. Uno de ellos, quizás el más grande, fue que “he perdonado, por qué siempre estoy”. También la llevó a pensar por qué “yo nunca he podido dejarlo, siendo que muchas veces he querido”.

“Me he puesto a pensar que he estado sola todo mi matrimonio, muy sola. Me pongo a pensar que cuando estábamos en Brasil, yo con los niños chicos, Jorge se levantaba y se iba a tomar desayuno al club, después llegaba a mi casa a almorzar 20 minutos, descansaba y después se iba a entrenar de nuevo y no lo veía”, agregó.

La suegra de Aránguiz antes y después del matrimonio con Valdivia

Además de la distancia que habría provocado el trabajo de Valdivia, Aránguiz contó que también tuvo problemas con su suegra, sobre todo al comienzo de la relación con el ídolo de La Roja.

Para Daniela, Jorge “venía de una familia mucho más cerrada, y conmigo cambiaron muchas cosas”, por lo que antes, “la mamá de él me tenía mala“.

“Somos muy amigas ahora, pero antes cuando estábamos recién casados nos llevábamos muy mal. Yo siempre fui muy tajante y dije las cosas que pienso. Mi suegra al principio me tenía mala, me querían cambiar, querían que yo fuera la dueña de casa. Tuve muchas peleas con ella y con Jorge porque no querían que yo saliera en televisión. Jorge me decía, no tienes la necesidad”, contó la ex modelo.

EL ALLA YO ACÁ

“Al principio yo creo que (Jorge lo tomó) bien, porque como que me encontró la razón. Pero estando allá y dándose cuenta que todas las esposas y los hijos de sus compañeros están con ellos, yo no sé si se lo tomó tan bien”, afirma Daniela Aránguiz sobre la decisión de permanecer en Chile junto a sus dos hijos mientras Jorge “Mago” Valdivia regresó a México a cumplir su acuerdo con el club Mazatlán.

La figura televisiva habló en profundidad, como pocas veces, sobre su relación con su marido y padre de sus dos hijos. Entre otros temas afirmó que “ha perdonado lo imperdonable” y que se realizó una regresión a través de la cual “entendí muchos miedos míos. ¿Por qué he perdonado (a su marido Jorge “Mago” Valdivia)? ¿Por qué nunca he podido dejarlo siendo que muchas veces he querido?”.

Aránguiz se contactó a través de la web con el espacio LiveMe, que Jordi Castell emite en vivo los domingos por su instagram.

La ex bailarina de Mekano pasó tres meses de cuarentena en Morelia, México, junto a Valdivia y sus hijos. Sin embargo, el club del futbolista fue vendido, cambió de nombre y se trasladó a Mazatlán, en el mismo país. Entonces la dueña de casa decidió establecerse en Chile con sus niños, por cuidado en medio de la pandemia, y el jugador regresó a cumplir su contrato.

La ex panelista de Maldita Moda y del matinal de Chilevisión argumentó sobre este asunto:

“No me arrepiento de la decisión que tomé, para nada. Mi amor de pareja existe, pero si me lo vas a comparar con el amor que siento por mis hijos, el amor de mamá, yo dejo todo por el amor de mamá, o sea soy más mamá que mujer.

“Y hay mujeres, que no las critico, que son más esposas o son más pro familia en ese sentido. Pero para mí lo más importante y si me hacen elegir entre Jorge y mis hijos, o entre mi mamá y mis hijos, siempre van a ser mis hijos primero. Es un amor que yo no lo podría comparar con nada. Entonces si mi relación corre peligro o mi relación se quiebra por esta decisión, yo soy bien hembra para mis cosas y será así.

“Yo he perdonado lo imperdonable, entonces ya a mi edad, a mis 35 años, soy una mujer, ya no soy pendeja, y tomo mis decisiones y me tengo que hacer cargo. Si mi decisión es proteger a mis hijos, para mí eso es lo primero.

“Yo creo que si llegaras a adoptar (le dice a Castell), el amor que vas a sentir por ese ser y la protección, porque cuando uno tiene un ser no solamente lo tienes que parir y lo tienes que tener dentro tuyo. Cuando uno decide amar a alguien te pones dentro de ese amor y no existe algo que se pueda comparar. Pero es una decisión, yo decidí tener a mis hijos, y si me metí en esto voy a estar hasta el final.

“Nunca voy a dejar a mis hijos por otro hombre, ponte tú. Que yo conozco miles de mujeres, y tampoco las critico porque cada uno hace lo que quiere con su vida, pero conozco millones de mujeres que tienen una familia, tienen sus hijos y conocen otro gallo y se van, y se olvidan de los cabros chicos y se olvidan de todo.

Jordi Castell: “Me dejaste flotando el ‘perdoné lo imperdonable’”

Daniela Aránguiz: “Pero si todo Chile sabe, ¿para qué nos vamos a hacer los weones?”

Castell: “Pero más allá de todo lo que fue público, ¿hay algo que tú encuentres que tuviste que perdonar, que nadie sabía y que era imperdonable?”

Aránguiz: “Siempre hay cosas que se saben y que no son verdad, como hay cosas que no se saben y son verdad. O sea, hay muchas cosas en las relaciones, no solamente mías, de todo el mundo, que no se saben y tampoco se sabrían por mí. Porque yo puedo o podría estar muy peleada con mi marido, o terminada, pero por respeto no quizás a él, porque quizás no se lo merezca, pero por respeto a mis hijos nunca hablaría mal del padre de mis hijos. Menos en público. Porque los trapitos sucios se lavan en casa, entre cuatro paredes y ahí se tienen que quedar”.

Castell: “¿Con Jorge cuándo se van a encontrar de vuelta? ¿Cómo se están viendo?”

Aránguiz: “Supuestamente él termina el contrato en diciembre o se viene a vacaciones a pasar Navidad y eso. Yo creo que para Navidad ya vamos a vernos. Pero yo soy súper cuática, entonces yo le dije ‘si tú te vienes, te vas a otro lado y haces la cuarentena de los 15 días, te haces el PCR y ahí vuelves a la casa’. Porque yo no voy a estar seis meses cuidándome para que él llegue a enfermarme.

“Y él hace su vida, yo veo que él se va a asaditos a la casa del ‘Chino’ Millar, con la señora, con Jara, el Jara allá tiene su polola nueva y salen para acá, salen para allá. Entonces él hace su vida normal, yo no voy a ver que después de seis meses encerrada él me venga a contagiar. Cero posibilidad”.

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