Tomar algo en una terraza es algo que siempre apetece. Esta primavera, tras pasar meses de confinamiento forzoso por el coronavirus, más si cabe. Pero las ganas de salir no nos deben hacer bajar la guardia. Podemos reunirnos alrededor de la mesa de un bar o restaurante con amigos y familiares con los que no convivimos, aunque siendo conscientes de que el virus sigue circulando.

Distancia de seguridad, mascarilla e higiene de manos son los básicos de protección frente al Covid-19, también en las terrazas. Sin embago, es común ver a los clientes de estos establecimientos sin la mascarilla puesta. Está claro que para beber y comer hay que quitársela, pero el resto del tiempo, mientras charlamos, debería estar correctamente colocada. «Para prevenir mejor la transmisión lo ideal es incrementar el tiempo que llevamos las mascarillas sobre la boca y nariz todo lo posible», afirma Estanislao Nistal, profesor de Microbiología de la Universidad CEU San Pablo.

Cuando tenga que quitársela para comer y beber recuerde siempre manipularla desde las gomas elásticas y guardarla en un sobre de papel, «que es deshidratante y dificulta algo el posible crecimiento de las bacterias. Mejor que dejarla en una superficie o en una bolsa de plástico», apunta Nistal. Sin mascarilla y compartiendo el espacio en el que comemos, la manera de reducir el riesgo es aumentar la distancia entre las personas.

Si tiene la posibilidad de elegir entre comer en la terraza o dentro del local, en principio es más recomendable hacerlo al aire libre. «En los espacios cerrados, las partículas de saliva con virus liberadas por alguien infectado podrían acumularse más rápidamente, incrementando el riesgo de trasmisión», explica el profesor Nistal, quien advierte de que, en lugares cerrados, durante el verano, «se añade el agravante de que los aires acondicionados o los ventiladores propulsan el aire y pueden esparcir el virus a lugares más distantes de la persona infectada».

En los espacios abiertos, sin embargo, el virus liberado por un paciente «se acumularía principalmente en frente del lugar donde se encuentre la persona infectada». Además, el sol y el calor son enemigos de Covid-19 porque las partículas de saliva producidas que caigan sobre distintas superficies «van a secarse más rápidamente y el virus presente en ellas queda inactivado con una mayor rapidez», comenta el experto.

Se acabó el plato al centro

No se debe compartir nada. Mientras el coronavirus siga siendo una amenaza, la tradición del picoteo en el centro de la mesa deberá adaptarse para reducir riesgos. «Nada de pedir una ración y cada uno con su tenedor metiéndolo en el mismo plato. Con un cubierto limpio, te sirves lo que corresponda en un plato aparte», señala la profesora María Puy Portillo, catedrática del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco, miembro del CIBEROBN del Instituto de Salud Carlos III y presidenta de la Sociedad Española de Nutrición.

La experta apunta que, incluso si nuestros acompañantes son familiares, hay que ser prudentes puesto que cada uno tiene a su vez contactos diferentes. En esta línea, recomienda que las reuniones para tomar algo o comer no sean muy numerosas. «Cuantas menos personas nos juntemos más bajo es el riesgo», asegura. Y comprobar que los pinchos que pedimos no están expuestos sobre la barra, como solía hacerse en algunos lugares, sino cubiertos por vitrinas.

Higiene en los locales

Tan importante como cuidarnos nosotros es comprobar que los responsables del establecimiento también se preocupan por reducir riesgos. «Se debe observar si el espacio entre mesas guarda las distancias de seguridad recomendadas, si los camareros que atienden las mesas las limpian entre cliente y cliente, si nos están atendiendo con mascarilla y si llaman la atención a los clientes que dejan de cumplir las recomendaciones», enumera el profesor de Microbiología del CEU. En la misma línea, hay que comprobar que el lugar facilite gel hidroalcohólico para que los clientes puedan limpiarse las manos antes de consumir. «Un establecimiento al que le den igual los derechos y los deberes de sus clientes debe de ser un lugar que debemos de tratar de evitar y, en la medida de lo posible, manifestar nuestra queja para que sean conscientes del riesgo al que están exponiendo a los demás», afirma contundente Estanislao Nistal.

Los baños públicos son otro de los puntos calientes de los bares y restaurantes. Si los utilizamos para una urgencia, es muy importante, al terminar, lavarnos las manos y tener cuidado con los secadores de manos de aire ya que «son excelentes a la hora de mover el aire dentro de los aseos y por tanto de incrementar las posibilidades de inhalar los agentes infecciosos que puedan entrar por nuestra respiración. Lo ideal es secarse con papel», aconseja Nistal.

Frente al Covid-19, además de la higiene, es importante evitar el sobrepeso. La obesidad es un factor de riesgo y de complicaciones. Por ello, si con la llegada del verano salimos a comer fuera habitualmente, para esquivar los kilos de más, hay que intentar elegir tapas que aporten menos calorías, priorizar el agua y evitar o moderar el consumo de alcohol y de refrescos azucarados.

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