Portugal, que desde hoy se encuentra en la fase de calamidad, pretende que el uso de mascarilla en la calle y de la aplicación móvil ‘Stay Away’ pasen de voluntarias a obligatorias para controlar la expansión del coronavirus.

En un contexto donde el miércoles se alcanzó la cifra máxima de contagiados diarios, con 2.072 positivos, y hoy se registraron los 2.101, el Gobierno de António Costa promoverá una ley en el Parlamento en la que el uso de mascarilla en la calle será obligatorio bajo multas de hasta 500 euros.

Las mismas sanciones se prevén para los que no tengan instalada en su teléfono la aplicación ‘Stay Away’ (permite el rastreo de contactos) en el contexto académico, cuerpos de seguridad y administración pública.

En las últimas horas el debate se ha abierto en Portugal en materia de privacidad de los ciudadanos y la Comisión Nacional de Protección de Datos (CNPD) lusa apela a su carácter voluntario.

Mientras, el primer ministro luso insiste en que se trata de una herramienta muy útil para el control de la Covid-19, ya que es “confidencial y segura”.

En Portugal, la expansión del virus se localiza al norte del país, que ayer registró un millar de casos nuevos, y en la región de Lisboa, que contabilizó el miércoles 802 positivos nuevos.

Entre la comunidad estudiantil también se han disparado los casos, especialmente entre alumnos Erasmus.

En las diferentes instituciones académicas de Oporto se contabilizaron en las últimas horas 127 alumnos contagiados, mientras que en la Universidad de Aveiro hay 72 positivos.

Las residencias de personas mayores también están en el punto de mira, ya que ha trascendido que en una residencia de Beja (sur) se identificaron 97 positivos.

Mas restricciones
Las bodas o eventos similares se limitarán a 50 personas. Las reuniones en la calle, en restaurantes o espacios comerciales deberán ser, como mucho, de 5 personas

Este miércoles, por primera vez desde que arrancó la pandemia, se superaron los 2.000 casos diarios. Las restricciones anunciadas por Costa en la jornada de ayer también han sido motivadas por los diferentes brotes detectados en universidades del país, especialmente en Oporto, con 100 casos entre alumnos, y Aveiro, con 80 estudiantes infectados tras participar en fiestas.

Ante esta situación, se elevarán hasta los 10.000 euros las multas para establecimientos que no cumplan las reglas de aforo y distanciamiento, y se reforzará la “fiscalización” de las autoridades para comprobar que así se hace./ El Mundo