Las redes sociales se convirtieron en una nueva arma política en 2008. Barack Obama usó Facebook para atraer al público más joven a las urnas y lo consiguió. Desde entonces, los candidatos a la presidencia de Estados Unidos no contemplan una campaña sin anuncios en la red social creada por Mark Zuckerberg.

Ambos partidos son conscientes de que a través de Facebook no solo pueden captar votos, sino que también pueden hacer llegar su discurso a personas que no siguen habitualmente la actualidad política. Las campañas contratadas en la red social son millonarias. De hecho, solo en los últimos 30 días, demócratas y republicanos se han gastado 29 millones de dólares en anuncios en los estados clave.

Aunque el recuento se prevé largo, hay algunos estados que se han erigido como fundamentales para una victoria del lado de Joe Biden o una reelección de Donald Trump. Entre ellos están Wisconsin, Georgia, Pensilvania y Michigan. En esos cuatro estados, los demócratas han invertido 18,7 millones de dólares en el último mes. En el caso republicano, la inversión ha sido algo menor, de 10 millones de dólares. En estas cifras se incluyen, no sólo los anuncios de las páginas oficiales de los candidatos o los partidos, sino también las de grupos que apoyan a una u otra formación y que ha recopilado este periódico.

En el caso de Biden, un tercio de la inversión demócrata se ha realizado en el último mes en los estados anteriormente mencionados. Trump suma cerca de 22 millones de dólares en anuncios publicados en Facebook en los últimos 30 días.

Los datos los proporciona Facebook en su librería de anuncios. En el último año, la inversión publicitaria en la red social de anuncios asociados a la página del candidato demócrata asciende a 103 millones de dólares, mientras que la de Trump se sitúa en los 99,7 millones. En el caso de los vicepresidentes, Kamala Harris se ha gastado 5,14 millones de dólares y su homólogo republicano, Mike Pence, ha invertido 16,3 millones de dólares

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