A fin de este año, el académico matemático de la Universidad Tecnológica Metropolitana, Ricardo Castro (48), junto a su socio, el ingeniero Pablo González (35), deberá pagarle al Partido Comunista la suma de $ 600 millones, como cuota inicial de los $ 3.500 millones pactados por la compra de un centenar de propiedades.

Los bienes habían sido adquiridos por el partido con la indemnización que recibió por los activos confiscados durante el régimen militar. Varios de ellos se arrendaban para rentabilizar el patrimonio de la colectividad, pero se decidió enajenarlos para ajustarse a la nueva ley de partidos que obliga a las tiendas a usar al menos dos tercios de sus propiedades en fines propios de la actividad partidaria.

Según explicó el presidente del PC, Guillermo Teillier, a La Tercera la semana pasada, las propiedades fueron traspasadas a la sociedad Inversiones Progreso SpA, acordándose un cronograma de pagos a 10 años plazo.

Progreso fue constituida en septiembre de 2016, el mismo año en que se aprobó la reforma a la ley de partidos, por Ricardo Castro, quien milita en el PC desde 1987. En los años 90, participó de las Juventudes Comunistas y compartió con figuras pertenecientes a su generación, como los actuales ministros Claudia Pascual y Marcos Barraza.

Su esposa, Dafne Concha, también mantiene una activa militancia comunista y es coordinadora de la Asociación de Padres y Apoderados por el Derecho a la Educación y trabajó en la Comisión Chilena de Derechos Humanos.

Según conocedores de la venta de las propiedades del PC, la sociedad de Castro y González se creó especialmente para concretar la adquisición de los bienes inmuebles, aunque ninguno de los inversionistas posee trayectoria en este tipo de negocios.

Tal como se lee en registros del Diario Oficial, Inversiones Progreso SpA se constituyó el 2 de septiembre de 2016 y su finalidad es “la inversión en toda clase de bienes corporales e incorporales, muebles e inmuebles, negocios, títulos de crédito, efectos de comercio, acciones, bonos, debentures y cualquier otra clase de valores mobiliarios”.

Además, se señala que su giro le permite “participar en toda clase de sociedades nacionales y extranjeras, asesorías, consultorías y representaciones, y cualquier otro negocio similar o que los constituyentes determinen”.

El gerente que jugó un rol en el refichaje

En la misma constitución de la sociedad se señala que ésta será administrada por la persona que el directorio designe como gerente, rol que hoy ostenta un reconocido dirigente del partido, Ricardo Solé.

Solé fue uno de los responsables de la campaña por el proceso de refichaje del PC, que llevó a la tienda a transformarse en la más grande del país con más de 50 mil militantes. El dirigente también forma parte del comité central de la tienda y ha asumido roles como encargado electoral de la colectividad.

Según explica un conocedor de su labor en Inversiones Progreso, esta consiste en administrar y rentabilizar (a través de arriendos) las propiedades recién adquiridas.

La Tercera tomó contacto con Castro y González. Mientras el académico de la Utem reconoció su militancia en el PC, el ingeniero dijo no tener vínculos con el partido.