A pesar de que es importante ducharse después de cada entrenamiento, ya que el sudor puede oler, el ejercicio genera toxinas que pueden irritar la piel y provocar inflamaciones, causar la aparición de espinillas (tanto en el rostro como en el cuerpo) y erupciones en pieles sensibles, no siempre es recomendable ducharte. Aunque estés empadadit@ de sudor y te mueras por ponerte por darte una buena ducha lo más recomendable es esperar.

¿Por que? Pues porque primero tienes que recuperar el aliento y además tu cuerpo también necesita recuperar su temperatura habitual de manera gradual.

Por otro lado, tu piel estará muy sensible después de entrenar y no conviene someterla al agua caliente ni a roces con la esponja ni a jabones irritantes… debes dejar pasar un tiempo prudencial para evitar que aparezcan irritaciones en la epidermis.

¿Cuánto? Aproximadamente se aconseja que esperes al menos 15 minutos antes de ducharte después de hacer realizado cualquier actividad deportiva, aunque si aguantas 30 minutos es incluso mejor.

Si lo haces muy seguido cuando termines seguirás sudando, ya que tu cuerpo no puede concluir su proceso natural de enfriamiento.

Otro factor importante que debes tener en cuenta es la temperatura del agua. Si te lo haces con agua muy fría, en lugar de cortar el sudor, se producirá el efecto contrario: sudarás más. La piel se enfría en exceso y el organismo envía calor para mantener la temperatura. Lo ideal es hacerlo con agua tibia para comenzar; después, ve graduando la temperatura para relajarte por completo.

Así que como la piel está más sensible después de entrenar y debemos recuperar la temperatura corporal normal de manera gradual, yo cuando acabo me pongo la sudadera y me piro a casa aun a riesgo de que me consideren una persona sucia o desaliñada. Tú puedes aprovechar ese impasse de espera para estirar, caminar y reducir tu ritmo cardíaco. Como veas.

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